El mercurio es análogo á acónito en las afecciones febriles habida consideracion á la efervescencia sanguínea. Pero esta efervescencia solo se exacerba en los casos propios del mercurio, por la escitacion nerviosa ó por el eretismo producido por la alteracion de la sangre en el sentido de empobrecimiento de este líquido, que no es bastante estimulante y plástico para contener el sistema nervioso en la estabilidad fisiológica: sanguis moderator nervorum; el mercurio obra sobre el sistema linfático, como el acónito sobre el sanguíneo arterial.

Las flegmasías propias del mercurio tienen analogía con las de la brionia, en lo relativo al sistema linfático; pero en la congestion é inflamacion, el mercurio desplega una agudeza mayor y mas rápida, y llega mas pronto, ya á la supuracion, ya á una acumulacion serosa, ya á la exudacion plástica, ó á la induracion por la astenia de la fibra. Tambien se advierte alguna analogía entre la movilidad de las fluxiones del mercurio y las de la pulsatila; pero en el primero, esta movilidad se estiende á los sistemas nervioso y linfático, y en la segunda se propaga primitivamente al sistema sanguíneo venoso.

El mercurio se distingue del arsénico por la vivacidad del orgasmo y del eretismo inicial, y por la relajacion que resulta inmediatamente. El coriza, por ejemplo, se hace pronto fluente, la bronquitis llega á la espectoracion, las flogosis intestinales determinan flujos abundantes en seguida; la fiebre mas pronunciada conduce en poco tiempo á la postracion, y el calor sofocante rompe en un sudor copioso.

La accion del mercurio es opuesta á la del azufre; por esta razon es tan útil el uso alternativo de los dos en ciertas afecciones crónicas en las que es preciso acelerar el curso de la enfermedad; el azufre se dirige al eretismo sanguíneo, y el mercurio al linfático. Hay perturbacion para la indicacion de uno y otro, y hasta se puede decir que poseen la propiedad de escitar la vitalidad; el opio hace lo mismo, pero obrando directamente en el sistema nervioso. El mercurio además está en relacion con la plasticidad, siendo por consiguiente tan útil como el carbonato de cal en los niños cuyo estado de linfatismo y de inercia parece impedir ó embotar la accion de los medicamentos. Respecto á este asunto, es importante indicar que la accion del mercurio varía en los diversos sistemas orgánicos segun la dósis, mas que ningun otro medicamento. Así pues, á dósis infinitesimales obra principalmente en la esfera nerviosa; en atenuaciones menores, asimismo en dósis masivas, obra en la infeccion sifilítica y en la esfera vegetativa. Esta observacion es una de las mas prácticas, y aplicable á todos los medicamentos en mas ó menos escala; pero es de mas importancia para los destinados á obrar en afecciones virulentas y en las discrasias, como el mercurio, el azufre, el yodo, el oro, el hierro, el carbonato de potasa, el sulfuro de cal, etc.; es, en fin, cada dia mas necesaria una posologia que comprenda todos los grados de cantidad y atenuacion de los medicamentos, desde una dósis de sustancia pura en disolucion ó en estado de division conveniente, hasta las dósis tan atenuadas que solo un ignorante es capaz de poner en duda. Cada práctico puede asegurarse apropiándolas con exactitud en cada caso, que todas estas dósis gozan de una accion real, positiva. Este hecho, que es ya del dominio de la ciencia, es el orígen de nuestras riquezas terapéuticas y la causa de la propagacion del arte de curar.

El mercurio se ha usado con la idea de comunicar á la sangre y á los humores una potencia refractaria á las leyes de la vida y que les hace menos propios á la nutricion. Esta hipótesis no produce utilidad alguna práctica. Confiamos en que estas páginas ofrecerán ideas mas claras, mas prácticas. El mercurio, como tóxico, altera la sangre haciéndola mas flúida, menos plástica, y produce una caquexia particular, es verdad; pero no se le emplea para desarrollar efectos antiplásticos generales, sino para desenvolver efectos terapéuticos en armonía con las acciones vitales que él modifica y vuelve al estado normal; pues el mercurio, como cualquiera otro medicamento, desarrolla su propiedad curativa de una manera directa y no por el intermedio de fenómenos tóxicos. Estos no deben jamás constituir por sí solos, y con esclusion de los síntomas mas especiales y dinámicos, el diagnóstico múltiple de un medicamento. Los efectos tóxicos, por último, tienen tambien caractéres particulares y distintivos, y no pueden ser clasificados bajo un solo punto de vista para constituir una medicacion única.

Todas las sales mercuriales participan de la accion electiva del mercurio en el sistema linfático, con la diferencia de que unos dirigen mas particularmente su accion á la mucosa del intestino, otros á la piel; aquellos producen mas orgasmo sanguíneo, estos mas eretismo, y algunos una flojedad mas marcada. Señalarémos estas particularidades en los párrafos siguientes á propósito de las indicaciones del mercurio y de la eleccion de sus preparaciones. Darémos además los síntomas característicos de la accion de este medicamento al describir los casos que reclamen su uso.

La esperiencia no ha pronunciado su última palabra sobre algunas preparaciones mercuriales, y prácticamente hablando, las hay que no podemos considerarlas como convenientes. Nos concretarémos, pues, á indicar el mercurio vivo, el soluble, el calomelano, el sublimado corrosivo, el cinabrio, el protoyoduro de mercurio y el etiope mineral. Cada una de estas preparaciones tiene sus indicaciones y su momento de oportunidad en los diversos grados de la evolucion sifilítica y en otras muchas enfermedades.

§ III.—Efectos terapéuticos.

A. Afecciones febriles. Flegmasías.—No obstante las dificultades ínsitas á nuestro objeto por la abundancia de las materias, procurarémos ordenarlas convenientemente al indicar las numerosas enfermedades y períodos de las mismas en los que está indicado el mercurio; este es el único modo de evitar las repeticiones así como las confusiones.

Pocas son las fiebres propias del mercurio que tienen el pulso regular; casi siempre hay algunas pulsaciones mas ó menos fuertes que las otras, y hasta se observa intermitencia algunas veces; la irregularidad del pulso denota siempre, respecto al mercurio, un desórden en la circulacion en el sistema de la vena porta, y una gastricidad en la que el hígado ejerce una influencia que no se puede desconocer. Hay orgasmo febril en la superficie cutánea; pulsaciones en las sienes y arterias superficiales, cefalalgia con sensacion como de distension de dentro á afuera. La reaccion es viva, pero sin consistencia; domina el eretismo en el aparato cerebral y se agrava por la noche, á la vez que se presenta una diaforesis copiosa, ó evacuaciones intestinales abundantes, vómitos biliosos y grande secrecion salival. Se desarrolla al mismo tiempo grande debilidad, postracion, calofríos y calor como por bocanadas, ansiedad sin delirio propiamente dicho: este contraindica siempre al mercurio en las fiebres nerviosas.