La fiebre sínoca que es propia de este medicamento, tiene los siguientes síntomas: grande orgasmo, eretismo y ansiedad; es una fiebre comun en los niños y los jóvenes linfáticos; es generalmente el primer período de las fiebres catarrales y gástricas. El mercurio juega tambien en el período subagudo, con diarrea mucosa, palidez y temblor, sin olvidar la ansiedad. El calomelano reclama un predominio de la accion del hígado ó de las glándulas salivales.

En los casos mas graves, la fiebre adquiere el carácter tifoídeo; hay somnolencia, sopor, sudor debilitante, turgencia alternativa de los tegumentos y de algunas vísceras, endolorimiento general, sensacion de ardor, ó descomposicion de vientre. El etiope mineral ó sulfuro negro de mercurio es el indicado cuando la fiebre se ha hecho tifoídea ó que el sistema de la vida de relacion ha caido en la inercia, ó que la influencia del encéfalo parece como aniquilada, ó que los órganos abdominales están particularmente afectados, y que hay sentidos obtusos, estupor, postracion, dientes fuliginosos, lengua como inmóvil, seca y negra, meteorismo, pulso frecuente y muy débil, y diarrea amarilla, biliosa.

El doctor Serres (de Montpellier) y algunos médicos han procurado utilizar las propiedades del mercurio en las fiebres nerviosas graves en un período avanzado, en el que parece convenir este medicamento á los síntomas naturales; pero el resultado no ha sido feliz y el mercurio ha sido impotente para reanimar las fuerzas y oponerse á una especie de disolucion que aparentaba estar en relacion con sus efectos. Mas asociado el azufre con el etiope mineral, el mercurio adquiere una actividad que el doctor Petroz pudo utilizar admirablemente.

Despues del ruibarbo y la manzanilla, el mercurio soluble y el acetato de mercurio son los mejores medicamentos para las diarreas de los niños cacoquímicos, pálidos, de nutricion enfermiza, con ó sin fiebre. Estas dos preparaciones del mercurio convienen perfectamente en las diarreas de esta edad de la vida en que abundan los jugos blancos, ya que haya fiebre con somnolencia, agravacion nocturna, ó tan solo calor y sequedad de la boca. La fiebre verminosa, aun la grave, cede á mercurio vivo ó soluble, si hay deposiciones mucosas, rojizas, con tenesmo, ardor y escoriacion en el ano; aspecto térreo de la piel, abatimiento escesivo, y un malestar y gran cantidad de mucosidades obstruyen la garganta. El mercurio está indicado, aun cuando se desarrollen síntomas de encefalitis y convulsiones. En estos casos, Recamier usaba una agua en la que hacia hervir 15 gramos de mercurio metálico para 250 de líquido; pero las trituraciones homeopáticas son incomparablemente preferibles.

El mercurio vivo está perfectamente indicado en el período de supuracion de la viruela, tanto por los síntomas de la garganta, el estado de la nariz y de los ojos, y la agitacion, como por la supuracion del dérmis, oponiéndose á la formacion de cicatrices indelebles. Solo la tuya puede ser superior á veces por su accion electiva en el dérmis.

El mercurio ocupa un importante lugar en el tratamiento de las fiebres con inflamacion de las mucosas y lentitud en su curso, superficialidad de la afeccion, eretismo, dolores quemantes y tendencia á la diarrea y á la ulceracion. Es igualmente eficaz en las afecciones inflamatorias, cuando la inflamacion termina por exudacion serosa ó formacion de falsas membranas, y tambien por supuracion, cuando la parte supurante está rodeada de una tumefaccion subinflamatoria ó edematosa: su indicacion está basada, no solo en el movimiento de descomposicion de la sangre ó de los líquidos que se segregan, sino en los caractéres generales y locales que acabamos de designar y que la diferencian de la de la brionia... El mercurio es muy útil en las inflamaciones de las superficies internas que segregan un líquido alterado, y en la periostitis misma, un nuevo producto que constituya un exóstose. Casi siempre, en todas estas circunstancias, se alterna ventajosamente el mercurio con la brionia ó con la belladona, segun lo que dejamos indicado al tratar de estos medicamentos.

Se ha recomendado mucho el mercurio en la encefalitis, ó mas bien en la aracnoiditis, especialmente en el momento en que amenaza pasar al hidrocéfalo agudo; es decir, que este medicamento corresponde á la fluxion mas bien serosa que sanguínea, ó por lo menos en el período de la inflamacion en que empieza el suero á separarse de la sangre. Pero en lo que menos se ha pensado, es en que se obtienen mejores resultados de la primera, segunda ó tercera trituracion del mercurio vivo á la dósis de 5 á 10 centígramos, que por grandes dósis del mismo.

En la inflamacion de las mucosas, corresponde el mercurio á la flogosis crónica de las criptas y los folículos mucosos con hipersecrecion y tendencia á la ulceracion ó á la induracion. En estas afecciones deben contarse la vaginitis leucorréica, ciertas metritis, laringitis y la mayor parte de las anginas, así mismo las seudo-membranosas, los catarros bronquiales y aun la coqueluche, la grippe, el coriza, la tisis mucosa, la dotinenteritis, y en general todas las afecciones foliculosas. Es tanto mas necesario el mercurio en su tratamiento, cuanto que es el único medio de oponerse eficazmente y por electividad á las induraciones, callosidades, escirros, y á las ulceraciones en que tan frecuentemente terminan estas flogosis crónicas de las criptas mucosas.

El mercurio está indicado en el período mas agudo de todas estas afecciones, por su analogía con la índole y síntomas mas principales de las mismas; tales como ansiedad ó agitacion, abatimiento, frio ó escalofríos en la plenitud de la fiebre, agravacion de la fiebre ó del eretismo sanguíneo desde que empieza la noche, aumento de la sensibilidad, endolorimiento de las partes afectas mas notable que para el acónito y los medicamentos mas sanguíneos, porque empobrecida ó alterada la sangre en su vitalidad, no modera ya con regularidad la accion nerviosa, y comunica á la efervescencia sanguínea un carácter de agudeza dolorosa, tanto mas viva, cuanto mas rápidamente se gasta para dar lugar á una marcha crónica; sin esceptuar el muguet de los niños, inflamacion foliculosa de la mucosa de la boca y aun de todo el tubo intestinal, en la que el cinabrio es generalmente preferible al mercurio vivo, con especialidad si se desarrolla la ulceracion; el borax y el ácido sulfúrico son siempre útiles y hasta necesarios en el último período del muguet.

La neumonía crónica ó con tendencia á la cronicidad por descenso de la fiebre, aun cuando sea múltiple y ocupe muchos puntos del pulmon se trata muy bien con el mercurio alternado con brionia, medios muy poderosos para disipar la hepatizacion ó la induracion. En la hepatitis perenquimatosa es preferible el calomelano; pues en este caso está indicado aun desde el primer período de la flogosis; corresponde tambien á todos los grados de la hepatitis, alternándole, segun las causas y período de la afeccion, con el acónito, la manzanilla, la brionia, la belladona.