El único carácter que le hace análogo al zumaque y á la pulsatila, es el de que los padecimientos se calman fuera de la cama; los dolores además se alivian por el movimiento en el rhux; los de la pulsatila no tienen la misma fijeza. La quina, el ledum y la manzanilla tienen, como el mercurio, dolores que se agravan al crepúsculo y se alivian por la mañana, pero difieren por otras circunstancias. Repetirémos ahora, que la brionia tiene por caractéres marcados la agravacion de los dolores por el movimiento, al aire libre, despues de la comida y hácia media noche; y que la nuez vómica, cuyos dolores tienen casi el mismo ritmo, aparecen especialmente ó se agravan hácia las dos de la mañana y al despertar; siendo tambien muy manifiestos al empezar á moverse y aliviándose con la continuacion del movimiento. Hé aquí datos eminentemente prácticos cuyo conocimiento es algunas veces el único medio para elegir el medicamento en casos dados. ¡Qué práctico no habrá observado la variedad estraordinaria de los dolores en cuanto á circunstancias de este género! La negligencia de estas apreciaciones pone con frecuencia al médico en la necesidad de recurrir á medios indirectos de curacion ó á la paliacion por la aplicacion de vejigatorios, por la administracion de narcóticos, etc.....
La cefalalgia del mercurio se espresa por latidos; y si es histérica, por lancinaciones y un estado erético. El fósforo tiene cefalalgias de este género, pero con náuseas por la tarde. No enumerarémos todas las neuralgias del mercurio, pero sí indicarémos la odontalgia, una de las mas frecuentes, porque cuando es catarral se adapta al mercurio, así como tambien la que tiende á la caquexia ó á la cáries del diente; presenta siempre un fondo linfático, hidroémico, ó de destruccion del tejido. Aparte del ritmo análogo al del mercurio y los diversos estados orgánicos que se refieren á los del mismo medicamento, hay aun agravacion del dolor por la impresion del frio y del calor producida por los alimentos; el diente ó dientes parecen mas largos, vacilan, hay salivacion, desprendimiento de las encías, é irritacion frecuente de la membrana alveolar; se presenta, en fin, casi siempre alguna hinchazon pálida ó rubicunda de las encías ó de la mejilla.
Las afecciones espasmódicas y aun epileptiformes que se aproximan á los efectos del mercurio, no deben contarse entre las afecciones diatésicas de las que nos ocuparémos en los párrafos siguientes. Sin embargo, consignarémos las indicaciones mas notables del mercurio en las neuroses desarrolladas, como la ninfomanía y la hidrofobia. El mercurio corresponde por su accion antiplástica y descomponente en las diátesis caracterizadas, y en muchas neuroses de personas debilitadas cacoquímicas; pero su accion electiva en la garganta y el útero le hace muy útil en estas dos neuroses, en personas de una constitucion no ajada y jóvenes ó linfático-sanguíneas.
La ninfomanía propia del mercurio es la que resulta del abuso de los placeres, cuando el orgasmo nervioso repetido ha producido temblores involuntarios y una astenia nerviosa profunda altera la nutricion. Los síntomas locales son: prurito insoportable y que llega hasta el furor, irritaciones frecuentes de la vagina y de los grandes labios, sensacion de quemadura al orinar, leucorreas corrosivas, alteracion de la vista, irascibilidad, apatía. El oro y la tuya, y tambien la nuez vómica, prestan en estos casos servicios muy importantes en un tratamiento erizado de muchas dificultades.
El mercurio está indicado en los espasmos del exófago y de la laringe característicos de la hidrofobia: estos espasmos dependen de la inflamacion de la mucosa faríngea.
La patogenesia del mercurio contiene además el horror á los líquidos, el furor que escita la vista del agua, el delirio particular de la hidrofobia y sus alucinaciones, los movimientos espasmódicos del cuerpo. La cantárida es en esto mas análoga que la belladona; pero esta, el estramonio ó el beleño se adaptan mejor á los espasmos de los músculos de la faringe que dificultan la deglucion con sensacion de sequedad.
Las neuralgias reumáticas de la cara, la otitis y la otalgia pueden exigir mercurio ó pulsatila; para el primero, el dolor es mas fijo, se agrava mas ó con mas constancia por el frio, es mas exactamente nocturno; para el segundo, los dolores son menos fijos; el calor les agrava en general mas que el frio, y la existencia de una fluxion pálida ó encendida le contraindica. En los dolores reumáticos es necesario tener presente los síntomas siguientes, como indicantes del mercurio: agravacion por toda la noche, cara pálida, alteracion de los rasgos de la cara, edema de las estremidades, escitacion nerviosa, sudores que no alivian, y los síntomas que se refieren á la ciática y la gota. En esta última afeccion, hay rubicundez de la piel y tumefaccion; pero no tofos como para la estafisagria, la quina.
Vamos á insistir en este párrafo sobre la fiebre, para marcar los caractéres del reumatismo febril y de la fiebre reumática que corresponde á la esfera nerviosa del mercurio. En estas afecciones hay calor vivo y alternativa de escalofríos y bocanadas de calor muy incómodas; el enfermo se ve precisado á mover incesantemente las partes dolorosas, y sudores abundantes le molestan y fatigan. El sudor, especialmente el copioso que no alivia, es una indicacion particular del mercurio, en el estado agudo. Este medicamento es al elemento reumático-catarral lo que el acónito es al elemento inflamatorio. Con mucha frecuencia, la pulsatila completa ó confirma la accion del mercurio en estas afecciones, y hasta es indispensable cuando los dolores son erráticos y cambian fácilmente de sitio.
El mercurio presenta entre sus efectos el cuadro mas completo del reumatismo articular subagudo; su accion se dirige á las membranas sinoviales y tejidos blancos que son el punto de una fluxion cuyo carácter es mas bien linfático ó seroso que sanguíneo, y que viene á terminar por un derrame seroso mas bien que piogénico. La brionia es en este caso el medicamente mas análogo en cuanto á la electividad sobre los tejidos celulares, membranosos, fibrosos y tendinosos; pero su accion es mas aguda, mas sanguínea y mas análoga en este sentido á la del árnica; la sal de nitro parece ser el intermediario de la brionia y el mercurio, el cual conserva siempre sus caractéres distintivos.
C. Afecciones sifilíticas.—El mercurio no cura todas las formas de la sífilis; pero la esperiencia clínica le indica como un medio necesario en primer término en todo accidente sifilítico á título de específico y de antídoto[9]. A todos consta que la sífilis ocupa sucesivamente, por lo general, la piel, las membranas mucosas, el tejido celular, los huesos; pero que el círculo de sus transformaciones no está limitado á estos puntos, y que el sistema nervioso puede afectarse, ó serlo inmediatamente, especialmente por la generacion. ¿Cuántos asmas, gastralgias, epilepsias, enajenaciones mentales, etc...., no proceden de la sífilis? La esperiencia prueba que puede revestirse con todas las formas de las afecciones de las membranas mucosas y de los diversos aparatos orgánicos, sin pasar por sus formas comunes y primitivas. En todas estas circunstancias, el mercurio y sus diferentes preparaciones se hallan indicadas en primera línea, y dan lugar despues á otros medicamentos mas ó menos análogos y capaces de completar su accion; tales son: el yodo, el oro, el azufre, el sulfuro de cal, la plata, el mezereum.