Seguirémos indicando en los párrafos sucesivos los efectos de este medicamento, al hablar de sus aplicaciones clínicas y de sus apropiaciones en enfermedades dadas. No se crea que el uso habitual de la sal marina en los alimentos perjudique á la accion de esta sustancia, dada como medicamento, pues está asegurada principalmente por la atenuacion y division convenientes de las dósis, tales como las ha sancionado la esperiencia diaria en todos los países, y la práctica de un gran número de médicos.
§ III.—Efectos terapéuticos.
A. Fiebres.—En los estados febriles propios de esta sustancia, se observa un habitus morboso con cara amarillenta, calofríos interiores, sensacion de frio con somnolencia que se reproduce frecuentemente y que es seguido de sudores. El abatimiento es grande; la apatía y la indiferencia son características de la sal marina en las afecciones palúdicas, y consisten, tanto en el ritmo de los síntomas febriles, cuanto en la alteracion de la quilificacion y de la nutricion, así como la inquietud y la irritabilidad caracterizan las lesiones de la nutricion con las afecciones cutáneas y mucosas que corresponden á este medicamento.
Todos los síntomas comprueban que la permanencia de la fiebre es debida á un estimulus interno, que no es otro que un principio herpético. Los resultados de la medicacion curativa confirman este dato, puesto que esta fiebre cede á la sal marina que corresponde mas bien á su elemento herpético latente que á su intermitencia, es decir, al fondo mejor que á la forma de la reaccion. Los accesos son generalmente muy irregulares y de tipo cotidiano. Despues de los calofríos mas ó menos largos é incómodos, durante los cuales el enfermo no puede librarse del frio ni aun esponiéndose á los rayos quemantes del sol ó del fuego, se presenta calor como por bocanadas de calor sofocantes, con encendimiento de la cara, vértigos ó cefalalgias violentas, dolores profundos en los miembros, abatimiento sin ansiedad. Se presenta el sudor antes ó despues de dormir, y parece producido por los movimientos que efectúa el enfermo obligado por cierta agitacion muscular en los brazos y en las piernas.
Los síntomas febriles se desarrollan mas bien por épocas, por sacudimientos, que no por una verdadera intermitencia; son la espresion de una reaccion impotente, aun cuando el eretismo que comunican á los órganos de la vida nutritiva sea bastante duradero y determine en los mismos la atonía que caracteriza su influencia especial. Este eretismo de la fibra y de los vasos capilares se presenta despues de la fiebre, si bien tiende siempre á escitar la plasticidad, aumentar la rubicundez del glóbulo de la sangre, la tonicidad fibrilar; hé aquí el fondo en que viven y se sostienen esas fiebres de épocas, sin continuidad, é irregularmente intermitentes, esas congestiones, esas escitaciones sanguíneas, esas fatigas escesivas, esos dolores profundos, la alteracion de las secreciones y una gran variedad de incomodidades y de síntomas gástricos, con movimientos febriles, segun el aparato cuya afeccion predomina; de modo que en este estado, lo mismo puede surgir una hepatitis, una fluxion de pecho, que una flegmasía en la periferia, un panadizo, una otitis, ó hemorróides.....
La sal marina está muy indicada: 1.º en las fiebres rebeldes de personas debilitadas; 2.º en fiebres hécticas que padecen ciertas personas en épocas dadas, y que están relacionadas con la existencia de un herpe ó de fenómenos herpéticos mucosos y de otras formas; 3.º en fiebres consecutivas de una enfermedad aguda que ha aniquilado el organismo; 4.º en fiebres intermitentes. En todas estas afecciones febriles, independientemente de los síntomas referidos y de cierta intermitencia, el pulso es lleno, pero no de una manera sostenida; es frecuente por momentos, el calor es vivo y le reemplaza una sensacion de frio, los dolores contusivos ú osteócopos abaten al enfermo, la respiracion es corta y acelerada, hay sed, y cuando se bebe, se siente como un obstáculo y el líquido desarrolla gases, meteorismo, y aun provoca vómitos. Se presentan vesículas en las mucosas de la boca y de la nariz, sobrevienen irritaciones de estas mismas membranas ó de las del ojo y de la vagina; se presenta con frecuencia en la piel una erupcion miliar ó urticaria, que por regla general no recorre todos sus períodos. En el intérvalo generalmente largo de los estados febriles, síntomas de la diátesis herpética, así como en los espacios lúcidos de los accesos, la piel está seca y amarillenta, hay debilidad muscular muy pronunciada, las orinas son muy irregulares y cargadas, y se observa un estreñimiento notable, porque, aunque escasas y difíciles en su espulsion las materias fecales, son seguidas de otras dos deposiciones blandas y aun diarréicas, quedando despues el enfermo estreñido por varios dias.
B. Afecciones de las mucosas.—Los órganos de los sentidos se afectan frecuentemente de irritaciones limitadas á la mucosa y unidas á un herpes cutáneo mas ó menos manifiesto. Despues de las fiebres gástricas ó exantemáticas es cuando suelen desarrollarse las flegmasías agudas ó crónicas.
En los ojos se observa: prurito, escozor, lagrimeo, legañas, rubicundez ó granulacion y ulceracion de los bordes libres de los párpados; en los oidos, punzadas, pulsaciones, calor, supuracion; en la nariz, escoriacion en el interior, costras, sequedad, estornudo, obturacion con coriza fluente ó no; en la boca, escoriacion, ulceraciones, costras, escozor de los labios, tumefaccion de las encías y de la mejilla, hemorragia y ulceraciones en las encías que están muy sensibles á las sustancias calientes y frias, vacilacion, cáries, dolores lancinantes de los dientes que se impresionan mucho al aire y contacto de los alimentos; vesículas y ulceraciones en la lengua, escozor, espuicion sanguinolenta, salivacion; irritacion de la garganta con lancinacion y dolor de escoriacion. A estos síntomas es preciso agregar los de la gastro-atonía, gastralgia, gastritis crónica, dispepsia con flatulencia, dolores cólicos, conatos á deponer, pero sin resultado, flujo sanguinolento en las deposiciones, pulsacion, contraccion y dolor de escoriacion en el ano, hemorróides dolorosas, herpes en el ano, conato frecuente de orinar, flujo purulento despues de verificarlo, leucorrea acre.
Los órganos génito-urinarios presentan menos síntomas de irritacion, mas bien carecen de ellos, y solo domina la astenia ó alguna escitacion nerviosa. No sucede lo mismo en la mucosa pulmonal: la tos es matutinal, producida por un cosquilleo que existe en la faringe y que se hace mas sensible al respirar y agitarse. La tos es algunas veces espasmódica y sofocante, otras corta, con espectoracion mucosa y aun sanguinolenta. La tos suele escitar el vómito y muy frecuentemente provoca dolores en la cabeza como si la frente fuera á estallar. Hay punzadas en los costados del pecho con dificultad de respirar cuando se inspira y se tose. Hay igualmente opresion durante el movimiento, dificultad de respirar andando, palpitaciones de corazon, dolores lancinantes ó estremecimiento en esta misma region é irregularidad de sus pulsaciones.
En atencion á lo espuesto, la sal marina se emplea con éxito en personas de constitucion escrofulosa, debilitada por el estudio ó los escesos, en los convalecientes cuyo organismo ha padecido profundamente: este medicamento combate las irritaciones de este género.