NITRI ACIDUM (Acido nítrico.—Acido azótico).

§ I.—Historia.

El ácido azótico empezó á usarse á fines del último siglo en las enfermedades del hígado. Pronto se observó su poderosa accion sobre la sangre y sobre la vida nutritiva. Se apreciaron tambien sus relaciones con las glándulas salivales, por lo que se le hizo análogo del mercurio y se formó la idea de emplearle en ciertas afecciones sifilíticas. De los ensayos se pasa á la práctica, y despues al abuso. Swediaur[11]reasume los resultados obtenidos en los primeros años de su siglo.

Desde entonces, el ácido azótico fué administrado mas particularmente en algunas afecciones sifilíticas inveteradas, en ciertos infartos del hígado, en varias afecciones cutáneas, en leucorreas, afecciones escorbúticas, escrofulosas, artríticas, en hemorragias, fiebres malignas, flujos de vientre y en fiebres intermitentes, hasta el punto que Pearson le ha preconizado como un sucedáneo de la quina.

Las experimentaciones fisiológicas de Hahnemann[12] y las observaciones de un gran número de médicos, entre otros K. Hoffmann, Alyon, Sandford y Pereira, nos permiten hoy apreciar con mas exactitud la accion de este medicamento, sin estender demasiado la esfera de su actividad.

Al hablar de los alcalinos, harémos resaltar las diferencias que caracterizan su accion y la de los ácidos minerales (véase Carbonato de cal). Solo dirémos aquí en general, que la diátesis, la alteracion dinámica y hematósica, efecto de los alcalinos, ofrece los síntomas siguientes: abatimiento continuo de la vitalidad despues de algunos esfuerzos de una reaccion impotente, parálisis con sudor y flujo mucoso, secreciones aumentadas, fenómenos nerviosos y neurálgicos, úlceras, erupciones cutáneas con superabundancia de jugos muy elaborados. La diátesis provocada por los ácidos minerales, consiste mas particularmente en eretismo, tension, fiebre nerviosa, aftas, úlceras y erupciones cutáneas con flujos saniosos y jugos muy elaborados ó animalizados.

Esta distincion nos ofrece la ocasion de decir que todas las caquexias y las diátesis morbosas se asemejan bajo un punto de vista, que es el estado anémico; pero á esta anemia se unen circunstancias y condiciones orgánicas y sintomáticas que reclaman cualquier otro medicamento que no sea el hierro. Verémos, al tratar de este, que no responde á todas las anemias, ni á todas las clorosis.

§ II.—Efectos fisiológicos.

Aparte de las esperimentaciones fisiológicas, Sachs reconocia ya en el ácido azótico una grande influencia sobre la vida vegetativa. Cierto es que no tiene sobre el corazon mas que una accion secundaria, y que su fiebre es irregular, con predominio del frio y de los sudores ácidos ó fétidos, y siempre secundaria ó sintomática de la diátesis ó de la alteracion de la sangre. Por esta razon, los síntomas de flegmasías que tiene no son mas que espresiones del estado diatésico, sea cual quiera su sitio: en los ojos, en los oidos, en la garganta y en la piel; las flegmasías tienen siempre una marcha subaguda, y aun muchas veces crónica.

Este estado diatésico está caracterizado por la sequedad de la piel y el aumento de las secreciones internas, ya de orina, ya de saliva, de mucosidades intestinales ó vaginales. Tambien lo está por infartos linfáticos, periósticos; por aftas, ulceraciones sobre las membranas mucosas; por úlceras y erupciones en la piel, por la palidez amarillenta de la cara, de las mucosas y de los tejidos, ojos hundidos, y en general, por la decoloracion de la sangre, por una estrema debilidad muscular con temblor, pesadez de los miembros y algunas veces convulsiones epileptiformes; por el marasmo y la facilidad á resfriarse, por los desórdenes de la digestion que está acompañada de fatiga, bocanadas incómodas de calor, sudor, palpitaciones de corazon, angustias, somnolencia, náuseas, eructos ácidos, regurgitaciones acuosas, calambres en el estómago, sensaciones de ardor ó de frio, timpanitis mas sensible con este último, deposiciones diarréicas, lientéricas ó pútridas.