§ II.—Efectos fisiológicos.
El opio es entre todos los medicamentos el que con mas claridad presenta sus efectos especiales como procedentes de la escitacion de los sistemas nervioso y sanguíneo, escitacion que conduce á la inercia de uno y otro sistema, á las congestiones pasivas, á la insensibilidad. En su accion aguda, se exalta la sensibilidad, y se debilita en la crónica. La sangre está mas oxigenada y escitada en la accion aguda, y menos en la crónica; y la lentitud del curso de este líquido contribuye á realzar su cualidad venosa, cualidad que la hace impropia para la escitacion normal de los órganos.
El opio no es un narcótico; pues si obra electivamente sobre el cerebro y los nervios de relacion, lo hace por la mediacion del sistema ganglionar á el que se dirige primeramente, y tan solo al parecer para influir sobre el cerebro. Los efectos de este medicamento y la especialidad de su accion se pueden resumir en los síntomas siguientes:
Sensacion de fuerza y de vigor, insomnio, calofríos seguidos de calor, irritabilidad escesiva de los músculos que están bajo el imperio de la voluntad, pulso lleno y frecuente, chispas delante de los ojos, tintineo en los oidos, aturdimiento, pesadez de cabeza, alegría, grande afluencia de ideas, descaro, sequedad de la boca, exaltacion del apetito venéreo, calor y constriccion en el pecho, agilidad de los miembros. Estos síntomas de escitacion privativos del opio son de mas ó menos duracion y aumentan segun las dósis; así es que se observa: inquietudes en los miembros, cara encendida ó que cambia rápidamente de color, calor quemante y prurito en todo el cuerpo, pulso duro y acelerado, somnolencia, tranquilidad de espíritu, divagacion ó delirio, vértigos con calor, congestion en la cabeza y fuertes pulsaciones, alteracion de la vista, pesadez en el estómago y en el vientre con latido, estreñimiento, disuria, escitacion de los órganos génito-urinarios y poluciones con erecciones, dificultad en la respiracion, presion en el pecho.
A estos síntomas siguen los siguientes: indiferencia, delirio, pérdida de los sentidos, sueño comatoso, cara rubicunda, ardorosa y como abotagada, sequedad en la piel y aumento de las orinas ó deposiciones diarréicas, sudor caliente algunas veces y supresion de las escreciones, cargazon de la cabeza con necesidad de cerrar los ojos, oscurecimiento de la vista, palabra difícil y lenta, náuseas, vómitos, dolores en el estómago, éstasis amorosos é impotencia, opresion con angustia ó respiracion lenta y ruidosa, tumefaccion de las venas. Estos mismos síntomas, si las dósis son grandes, se hacen más y más narcóticos: insensibilidad general, temblores, sacudidas, accesos de sofocacion, hinchazon azulada de todo el cuerpo, sueño comatoso con ronquido, ojos abiertos y convulsivos, cara encendida y tumefacta, labios azulados é hinchados, pulso lento é intermitente, pérdida de los sentidos, relajacion de los músculos de la cara y del cuerpo, movimientos convulsivos, frio general, timpanitis, deposiciones involuntarias, párpados y labios péndulos, parálisis de la lengua y de las estremidades.
A dósis bastante pequeñas para poder continuar en su uso por mucho tiempo, los síntomas espresan la alteracion de la sensibilidad y de la contractilidad, la lesion de las fuerzas digestivas, el incremento del sistema venoso y la alteracion de la sangre, como se ve por los siguientes: cefalalgia, tenesmo, vértigos y pinchazos dolorosos en la cabeza, neuralgias vivas y rápidas que pasan de un punto á otro, tirones dolorosos en los miembros, sacudidas espasmódicas, calor quemante en el abdómen, en el pecho, en la region precordial, dolores calambróides en las estremidades, gastralgias, calambres en el estómago y la matriz, accesos de sofocacion, constriccion dolorosa en el pecho, agitaciones musculares, grande debilidad y relajacion de la fibra. Al negar Hahnemann al opio la propiedad de escitar dolores, procedió así sin duda por haberle esperimentado á dósis muy débiles ó muy fuertes; pues la facilidad con que hemos producido el síntoma dolor ya mencionado, y las observaciones que hemos hecho sobre dos personas saturadas de opio, nos hacen temer que otros esperimentadores no hayan dirigido sus investigaciones hácia este punto.
La accion crónica del opio ofrece síntomas notables: enflaquecimiento general, sensibilidad escesiva al frio, piel y cara pálida y terrosa, hinchazon de las venas, infiltracion serosa de todo el cuerpo, prurito de la piel, hinchazon azulada de los dedos de piés y manos, y especialmente del dedo gordo del pié, sueño angustioso, inconstancia moral, carácter asustadizo, debilidad de las facultades intelectuales, errores de imaginacion, turbacion de la cabeza, escitabilidad nerviosa, zumbido de oidos, dientes vacilantes, encías tumefactas y que sangran con facilidad, salivacion, gusto amargo, repugnancia á los alimentos, lentitud y debilidad de la digestion, gastralgia, facilidad á vomitar, flatulencia, estreñimiento tenaz, orinas escasas y oscuras, poluciones sin ereccion, tos seca por accesos.
Los que abusan del opio están flacos; sus movimientos nutritivos y escretorios son lentos, los nervios ganglionares no animan al parecer á los órganos de la nutricion y de las secreciones, y tampoco influyen activamente en los nervios de relacion. Pero de que al lado de esta inercia se observe cierta irritabilidad nerviosa del cerebro y de la médula oblongada, no se puede deducir que el opio ejerce una accion opuesta en las dos vidas, orgánica y de relacion, como quieren algunos médicos. Esta opinion no tiene en su apoyo razon alguna fundada; pues la diversidad de fenómenos que dejamos indicados y que corresponden á las dos vidas, puede muy bien depender de que la influencia de la voluntad en los órganos sometidos á la misma no esté en armonía con la fuerza que les anima; y en todo caso, puede esplicarse por las contracciones automáticas y por la lesion asténica de la contractilidad; la inervacion cérebro-espinal está tan debilitada como la inervacion ganglionar. La irritabilidad moral y la de la fibra, en el opio, son puramente asténicas y de la misma naturaleza que la de la manzanilla.
§ III.—Efectos terapéuticos.
A. Afecciones nerviosas.—Los resultados clínicos sancionan completamente los datos que sobre la accion del opio hemos recogido y espuesto, y bastará por lo tanto que nos limitemos al estudio de los hechos, con abstraccion de todas las teorías muy eruditas á veces, pero mucho menos sencillas que los procedimientos de la naturaleza.