El opio es el medicamento mas apto para combatir el ataque brusco y como fulminante de la actividad vital producido por la indignacion; pero de la indignacion pasiva, es decir, cuando el organismo sufre el espanto sin que el moral se reaccione, no de la indignacion que despierta la cólera ó un sentimiento afectivo como exige el acónito. El opio sobreescita la fibra para sumirla en la inercia é insensibilidad; la indignacion produce los mismos efectos, predominando á veces el último hasta el punto de ser el único que puede apreciarse, como sucede cuando el espanto parece que paraliza, que produce deposiciones ú orinas involuntarias, que tiende al aborto, que suprime los loquios, las reglas. Aquí no hay ni efecto primitivo, ni secundario, sino tan solo un efecto simple y progresivo de la tension á la inercia por una misma accion. Por la astenia final que caracteriza su accion, corresponde el opio exactamente á las congestiones producidas por la concentracion del susto ó miedo en las diversas vísceras, impidiendo de este modo el desarrollo de una reaccion febril muchas veces terrible, y en la que es preciso usarle, sin olvidar el acónito ó el árnica por lo mismo.

La epilepsia nocturna, el insomnio, la hemicránea, las personas pletóricas con sentidos obtusos y afectados de incomodidades, de ardores en las cavidades viscerales, son propias del opio, así como el delirium tremens de los borrachos en el segundo período, secundado con el estramonio y despues el árnica ó café. El cólico de plomo halla en el opio su mejor remedio; el platino es con frecuencia útil despues de él.

No queremos omitir el indicar los escelentes resultados del opio en los espasmos de los niños con respiracion difícil y éstasis sanguíneo en los capilares, ó cuando se presentan simplemente por accesos, precedidos de gritos, y que la manzanilla, la belladona y la ignacia no han sido suficientes. Se debe recurrir al opio en ciertas neuroses con temblor de las estremidades, insomnio, agitacion, ansiedad en los miembros, estreñimiento, y en la manía ó enajenacion mental caracterizadas por el cambio frecuente de calor en la cara, por la alternacion de postracion y estilacion, con inyeccion venosa de los ojos muchas veces, movimientos convulsivos, estreñimiento.

En sugetos debilitados por largas y frecuentes escitaciones cerebrales con marasmo, piel seca y terrosa ó amarilla, apetito pervertido ó nulo, atonía digestiva, abultamiento de las venas, escasez de las secreciones, se usará con buenos resultados el opio en las neuralgias de los aparatos sensoriales, ya sean puramente nerviosas ó que tengan un carácter congestivo, ó bien calambróides, lancinantes, fijas, ó que tengan un curso irregular, constante, intermitente. El opio combate igualmente las neuralgias de las personas pletóricas, y de los viejos en los que la receptividad medicinal está debilitada y la influencia cerebral disminuida. El opio, en fin, está indicado en las neuralgias que se desarrollan sobre un fondo de eretismo con exaltacion de la irritabilidad é impresionabilidad de los sentidos, con la condicion de que se le administre á las dósis mas atenuadas y pequeñas. Si la práctica de los médicos antiguos no confirma este dato, y si prácticos modernos desprecian esta propiedad del opio, es porque su masiva posologia es casi la misma en todos los casos, y porque no varian las dósis.

Este medicamento en general es apto á despertar la sensibilidad en personas refractarias á la accion medicamentosa, aun en las enfermedades agudas, si bien estas solo corresponden á la insensibilidad debida al estado de plétora ó de congestion cerebral. El mercurio tiene, como el opio y el azufre, el privilegio de escitar la vitalidad; pero el opio obra mejor en la insensibilidad, y los otros en la inercia, y los tres, en los dos estados reunidos.

Entre los casos que reclaman mas justamente el opio, se halla el asma pletórico ó por congestion pulmonal, y sobre todo el estreñimiento crónico sin tenesmo y esfuerzos espulsivos, aun en los niños y las mujeres embarazadas. En los casos rebeldes es preciso insistir en su uso y ayudar á veces su accion con varias dósis intercurrentes de nuez vómica, de plomo, de cantárida. Hay pocas afecciones, que, como en este estreñimiento, sea necesario emplear mas medios curativos y con mas perseverancia, especialmente si se ha abusado de las lavativas y de los baños tibios.

No indicarémos los efectos del opio en algunos casos de hernia estrangulada y de vólvulo, porque este medicamento es absolutamente inferior á la nuez vómica, á la belladona sobre todo, y aun al plomo; pero harémos mencion de su uso en el cólico saturnino en el que tiene una importancia esencial, é indicarémos su eficacia en algunos flujos pasivos por inercia y falta de inervacion ganglionar, tales como cierta diarrea acuosa, reciente ó antigua, la salivacion, hasta la mercurial, el tialismo de los viejos, el esceso de orinas poco elaboradas y acuosas, la leucorrea de la misma naturaleza y unida á algun principio especial de enfermedades crónicas.

B. Afecciones del sistema sanguíneo.—Ya hemos indicado que la astenia nerviosa propia del opio no carece de alguna irritabilidad de la fibra, ó mejor aun, que no está exenta de cierta alteracion de la contractilidad. La astenia es la tendencia y el fondo de todos los efectos del opio, es el resultado final y directo: es esencial á su accion, y en esto se diferencia de la de la nuez vómica, que es indirecta. Hé aquí los caractéres diferenciales de la astenia del opio: espasmos clónicos, automáticos, postracion general, insensibilidad; los éstasis venosos que resultan, no se limitan al sistema capilar, la congestion se estiende á los grandes vasos y hasta el corazon, cuyos movimientos paraliza.

Sin embargo, corresponde al opio toda estancacion venosa con color azulado, sin aumento de calor, y limitada á una parte dada, aunque sea crónica: esta es la única afeccion en que este medicamento se adapta á la forma crónica; tales son los sabañones con hinchazon roja oscura sin prurito ni dolor, ciertas gangrenas seniles en el período de congestion pasiva, afecciones en las que el opio auxiliado del centeno de cornezuelo es de innegable eficacia.

Pero los casos en que el opio está con mas frecuencia y mas directamente indicado, es en las congestiones pasivas, venosas, sin sensacion de ardor, y desarrolladas en un órgano cualquiera por la indignacion ú otra emocion pronta, triste y enervante, especialmente si hay espasmos, como en las mujeres paridas y en los niños, y en los movimientos convulsivos con estancacion en los capilares cutáneos, frio y azulamiento de la piel, ojos fijos, pupilas dilatadas, congestion cerebral y relajacion de las fuerzas. El opio juega en el coma soporoso, si hay sacudidas convulsivas ó movimientos espasmódicos, agilidad de los miembros con rigideces parciales y momentáneas, hinchazones azuladas ó negruzcas de la cara, lividez de las estremidades, labios péndulos, pulso pequeño ó intermitente, respiracion suspirosa.