Está contraindicado por el estado cataléptico con pupilas contraidas, sin grande cambio en la calorificacion y coloracion de la piel: pero está indicado en la asfixia de los recien nacidos con cianosis, y en la asfixia por submersion con éstasis sanguíneo en la periferia ó apoplegía capilar, en la apoplegía cerebral con insensibilidad y otros síntomas referidos anteriormente, particularmente si la congestion es debida á la emocion paralizante de una grande indignacion, ó á una costumbre de las congestiones que dispone á la postracion y á la congestion pasiva propias de este medicamento.

C. Afecciones febriles.—Hay fiebres cuyos prodromos son notables por el frio, las sugilaciones, el azulamiento de los dedos de las manos, por temblores musculares ó espasmos, por la somnolencia, por la detencion y postracion que precede al desarrollo del calor y de la reaccion: estas fiebres, intermitentes ó continuas, exigen el uso del opio, que en dósis débiles decide la reaccion, la regulariza y disipa el estado de congestion pasiva de los centros nerviosos. No titubeamos en manifestar que el opio transforma así desde el principio las fiebres nerviosas y llenas de peligros en fiebres simples y de ninguna gravedad; es uno de los mas satisfactorios triunfos del médico, si bien las circunstancias no permiten á los que son profanos á su arte el apreciar sus actos y sus resultados.

El delirio con temblor de los músculos, relajacion de las fuerzas, ojos fijos, en la fiebre tifoídea y nerviosa pútrida, cede al opio que disipa la astenia nerviosa á la par que el éstasis sanguíneo del cerebro. Los accesos comatosos de las fiebres perniciosas están en este caso, cuando empiezan por la aberracion de los sentidos, la agitacion, la divagacion de la imaginacion ó el menosprecio á los objetos mas usuales; el coma se apodera poco á poco del sugeto; hay inmovilidad completa, calor vivo, sudor abundante y caliente; el calor va desapareciendo, el sudor se hace frio y la muerte sucede irremediablemente en medio de una insensibidad completa. El opio solo obra en los prodromos de un acceso semejante y en los primeros momentos del coma; pero es mas seguro, y á veces el único medio salvador, el provocar grandes perturbaciones para trasportar á otras actividades las sinergias morbosas.

El predominio de los espasmos y del delirio, es decir, de la afeccion cerebral, en las fiebres puerperales, reclama tambien el opio, cuando la postracion y la inercia se sobreponen á la escitacion. Este medicamento tiene otras distintas indicaciones que la ipecacuana, la manzanilla, el beleño, la belladona, la nuez vómica..... en las fiebres: estas indicaciones son: la postracion general, la dureza, rareza é intermitencia del pulso, el delirio pasivo, el enfriamiento de la piel, la cara mas bien violada que roja, el calor en la cabeza, las convulsiones pasivas. En los casos en que coincida la supresion de los loquios con este estado indicante del opio, pero con palidez de la cara, es preferible el beleño.

Arnica puede tener aquí una influencia importante en la salvacion del enfermo, si hay irritabilidad manifiesta de la fibra, rigidez de los tejidos, menos espasmo, grande pérdida y estremada sensibilidad al ruido del dia al través del delirio y el desórden de las facultades intelectuales. El opio por fin se adapta muy bien á la inercia que suspende los dolores de parto en algunas circunstancias, y en ese estado puerperal en que la congestion uterina comprime todas las simpatías orgánicas y termina por la muerte en pocos dias, en medio de la inercia, de la insensibilidad, del subdelirium, de la timpanitis, de la estincion sucesiva del pulso y del calor.

Dósis.—Segun la mayor ó menor postracion, se prescribe el opio á la dósis de 5 ó 6 y 20 gotas de la tintura, hasta la de algunos glóbulos de la tercera atenuacion, procurando dar las mas débiles en los casos mas análogos á los síntomas del medicamento. Pero cuando se necesita obrar en un sentido contrario, se puede elevar mas las dósis de las trituraciones ó de la tintura. Estos casos son mucho mas raros de lo que se cree, y el conocimiento cada vez mejor de los datos de la materia médica ofrece al práctico medios semejantes mas directos. Es preciso prevenirse contra las dósis algun tanto elevadas de un medicamento que tiene el funesto privilegio, fuera de la ley de los semejantes, de alterar la marcha de una enfermedad, agravar la fiebre, suspender un exantema, un movimiento crítico, de oponerse á la relajacion y de complicar ó desnaturalizar la afeccion primitiva.

PHOSPHORUS.—PHOSPHORI ACIDUM

(Fósforo.—Acido Fosfórico).

§ I.—Historia.

No podemos afirmar hasta qué punto difieren por sus efectos el fósforo y el ácido fosfórico: corresponden al último la mayor parte de las observaciones atribuidas al fósforo puro; por otra parte, se han administrado muchas veces indiferentemente uno ú otro. Hahnemann mismo ha recogido, entre los síntomas del fósforo, muchos fenómenos producidos por los ácidos fosforoso y fosfórico. Las multiplicadas observaciones recogidas en Alemania y Francia hace veinte años sobre los efectos tóxicos del fósforo en las fábricas de cerillas, no son en su mayor parte mas que apreciaciones de los efectos tóxicos de este medicamento en sus diversos grados de oxigenacion[15].