En este momento acabo de escribir a mi madre que se encuentra en Liorna preparándose para embarcar con dirección a España, acompañando a la señorita de Orleans. Que tenga un feliz viaje y Dios bendiga las aguas que han de atravesar para que no le sucedan las desgracias que tanto teme. M. de Pierreclos ha sido borrado de la lista de los emigrados y nos ha visitado hoy. Viene de Lyón y ha visto a mi Alfonso, que se encontraba con sus profesores en la plaza de Bellecour, de Lyón, presenciando la revista militar pasada por Bonaparte.
*
* *
Durante el invierno de 1802, sólo contiene el diario las impresiones de un alma que continuamente se perfecciona por medio del examen de ella misma, y que lucha continuamente contra las debilidades que le acosan.
XLIV
El 17 de abril, nuestra madre vuelve al campo y recibe algunas cartas de España.
He recibido estos días una carta de mi madre anunciándome su llegada a Barcelona (España). Me dice que durante el viaje ha sufrido muchos contratiempos, entre otros una tempestad en la travesía de Liorna, al puerto de Rosas, que duró tres días. Momentos después de haber desembarcado en Rosas, se fue a pique el buque que las había conducido.
La entrevista entre la señora duquesa de Orleans y su hija ha sido muy tierna: Once años hacía que la Revolución las tenía separadas.
No me dice mi madre cuándo volverá a Francia.
XLV
5 de septiembre de 1802.