XLVII
28 de octubre.
Con la mayor tristeza he vuelto a acompañar a mi Alfonso a Lyón. Mi madre me ruega, en todas las cartas que me escribe, que vaya a consolarla: se encuentra en Rieux, pequeño pueblo junto a Mont-Mirail. A su regreso ha encontrado todos sus asuntos tan embrollados, que la pobre está disgustadísima. Iré sola, porque no quisiera agravar sus gastos; fuera muy mal hecho el que yo favoreciera mis comodidades mientras mi madre sufre acaso la pérdida de sus bienes.
Con el objeto de emprender el viaje con entera libertad, he dado a criar mi pequeñita a una robusta aldeana de Milly. El viaje que voy a emprender es largo, pero me siento tan ágil como si tuviera quince años. Ayer fui a oír misa a Bussiers e hice el camino a pie, aunque el trayecto es largo y malo y el tiempo estaba lluvioso, no sentí molestia alguna. Recuerdo mis buenos tiempos de niña y los paseos que hacía en compañía de mi padre y de mi hermana desde el castillo de Saint-Cloud al de Meudon.
Ha muerto mi pobre tía, mi institutriz durante los años de mi infancia. Estoy preocupada por la suerte de la anciana Jacquelina, su camarera y mi segunda madre: temo habrá de encontrarse, después de le muerte de mi tía, completamente sola y en la indigencia acaso.
Yo desearía recogerla en mi casa, pero la familia se opone a ello, y mi marido teme, con sobrada razón, agraviar a sus hermanos, de quienes dependemos, pero me ha propuesto que podemos pagar secretamente una pensión a la pobre Jacquelina, con la cual podrá la viejecita estar al abrigo de la miseria y la soledad. Yo bien quisiera atender a esta mujer como ella seguramente me atendería a mí si me encontrase en su lugar; pero haré cuanto pueda en su favor, librándola desde luego de la indigencia y proporcionándole cuantas comodidades permitan mis pocos recursos.
XLVIII
17 de diciembre de 1802.
Alfonso se ha fugado del colegio con dos de sus compañeros. A unas seis leguas de Lyón los han alcanzado.
Comprendo que la sujeción del colegio se le hace insoportable, y esto me tiene disgustadísima. La independencia de carácter de mi hijo me espanta. Procuraré que escriba a su padre pidiéndole perdón por la falta que ha cometido.