1.—Subir, ascender, prosperar en el mejor sentido de las palabras, no es encaramarse en los sitios más visibles, como los gatos en las chimeneas, y los cuadrumanos del jardín zoológico, en los tinglados de sus jaulas.

2.—Subir es evolucionar; evolucionar es mejorarse; mejorarse es desbestializarse; desbestializarse es adquirir la prerrogativa de ser creído y de ser seguido: asumir el derecho del mando, que es el más alto de los derechos, porque es el que impone más deberes.

3.—Como crece un cedro desde su raíz hasta su copa, así debe crecer tu vida; y como se desarrolla una parra hasta cubrirse de racimos, así debe desenvolverse tu persona física y moral; porque nada que no se resuelva en plato de todos, vale nada.

4.—Que sirvas de algo, que produzcas algo, que dejes el recuerdo de algo: los árboles que no dan fruto, o que no dan madera, o que no dan leña, son inferiores a las patatas.

5.—Vestir mejores ropas que los demás, no es tener mejor carnadura que aquéllos que las visten remendadas, como el que sube a una torre está más alto que los otros; pero, no es más alto, por eso, que ninguno de los otros: trata de merecerlo todo, hasta el aire que respiras.

6.—Procura no distinguirte de tus semejantes nada más que por lo accidental y contingente: que antes de recibir el aplauso ajeno, ya te hayas aplaudido tú mismo; y que al despojarte de tus vestimentas, de tu fortuna, de tu alto puesto y aun de tu fama, no se vaya ninguno de tus atributos esenciales dentro de esas cosas, como se va la piel en un parche cáustico, o como se queda sin dientes, al acostarse, aquél que los lleva postizos.

7.—Camina con tu persona no con la que te atribuyen: no hagas como esas mujeres, que se quedan muy satisfechas con los apetitos que despiertan sus pechos de algodón.

8.—Que tu vida sea una vida, y no un fenómeno cerebral; o de los que te odian o de los que te aman.

9.—Cualquier escarabajo puede yacer, por combinación, en el augusto regazo de Jove, aunque sólo sea por el término de diez segundos; cuando tú palpes las alturas, todavía doblegándote, como un muchacho que junta frutillas, recién serás grande.