18.—Cuántos imbéciles, cuántos vesánicos andan por las supercapas sociales, gozosos y satisfechos; y cuántos tan imbéciles y tan vesánicos como ellos, andan llorosos y hambrientos por los bajos fondos de aquella sociedad misma... ¡Miremos y pasemos, como diría el Dante!
19.—Cualquiera notoriedad social debe parecerte respetable, por lo que ella tiene de cumbre; y cualquier rostro contraído por la angustia, debe inspirarte profunda simpatía, por lo que él tiene de Cristo en la cruz.
20.—Pero es necesario que lo sepas, una vez por todas y para siempre: por cada nido de águilas, hallarás en la montaña mil cuevas de sabandijas; y casi todos los que lloran merecerían ser ahogados en su propio llanto.
21.—Sin embargo, y a pesar de estas amargas filosofías: respeta a cualquier hombre, sin aguardar a que se lo merezca; consuela a todos los que gimen, sin necesidad de que te presenten la documentación de su honradez; y no castigues a nadie; porque no es el hombre, sino la Providencia, quien merece el apóstrofe, la cárcel y el patíbulo.
1.—Tener carácter, en el sentido social del vocablo, es tener en sí mismo soberanía bastante para subordinar las circunstancias ambientes, o, por lo menos, para resistirlas con algún éxito: es tener órganos espirituales de locomoción, blindaje y espolón en el alma, púas de defensa y escamas de impenetrabilidad en el espíritu.
2.—Un hombre desnudo e inerme abandonado en lo más tupido de una selva primitiva, tendría que permanecer quieto y perecer de hambre, o seguir en todas sus vueltas, sin criterio personal, los senderos anónimos trazados en la maleza por los animales salvajes; iría al azar, dependería de la circunstancia más baladí; cuando su voluntad fuese avanzar, acaso tuviese que retroceder, detenerse, tomar a la izquierda, torcer a la derecha: sería la piedra que rueda, la víctima de todos y de todo.
3.—Armado de un cuchillo de monte, de una hacha de leñador y de un rifle, ya cambiaría, casi radicalmente, su condición de pasividad. Sus actos volitivos encontrarían menos resistencia y sus contragolpes sobre las cosas y los hechos serían más eficaces.
4.—Avanzaría en línea casi recta; no sometería la totalidad de los obstáculos, pero triunfaría de la mayor parte de ellos; aunque los reformara con frecuencia podría trazarse planes y determinarse rumbos; imperaría luchando y podría decirse de él: va hacia el norte o hacia el sur, en tal emergencia hará tal cosa, triunfará de esta o aquella manera, porque le conozco sus armas.