5.—Y así hasta llegar al tipo ideal dueño de todos los instrumentos de dominio sobre la naturaleza bruta, que adelantaría rectamente a su fin a trancos largos como los dioses homéricos, sin otro esfuerzo que haberlo querido.

6.—Ahora bien: no tener carácter es carecer de cuchillo de monte, de hacha y de rifle; caminar a la ventura como los asnos; ir para adelante, para atrás, para cualquier lado a la manera de los beodos; depender enteramente de los demás, como un pedazo de creta blanda, de los dedazos del artífice; estar desnudo en mitad de la selva; ser rutinario en ciencias, clásico en arte, retórico en literatura, conservador o camandulero en política, vacilante en el poder... ¡lacayo en todas partes!

7.—El que llegó sin haberlo pretendido, no es el hijo de sus propias obras.

8.—No todos los que se ufanan en las cumbres subieron a ellas; muchos están allí, como los yacimientos de ostras en lo más alto de ciertas montañas, merced a cataclismos sociológicos: también se puede rozar las nubes con la frente por elevación inesperada del suelo que se pisaba.

9.—No creas en la heroicidad de ningún héroe, si no se despoja de su túnica y te muestra las cicatrices.

10.—Las famas casuales son semejantes a los hijos que se engendran en un lecho público.

11.—Las hojas secas y las golondrinas suelen besarse en los aires.

12.—Todo lo inconsciente se somete a las circunstancias con sumisión relativa a su inconsciencia.

13.—El oro, con ser el más precioso de los metales, es el más maleable y más dúctil de todos ellos; un zoófito, ya devuelve reacciones; un insecto deja sus alas entre los dedos del que le aprisiona; un pájaro no se aclimata a los hierros de su jaula, sino después de largos días de cautiverio; un potro salvaje sólo cede a la presión abrumadora de la astucia de su domador... ¿y tú has de ser tan dúctil, tan maleable, tan miserablemente pasivo como una pepita aurífera?

14.—Los fuertes, los indomables, los irreductibles, tienen un locatario siempre vigilante dentro de sus pechos, que replica sin intimidarse nunca, cada vez que llaman a su puerta.