3.—Sé discreto, prudente y conciliador; pero, no tanto, que reniegues de ti mismo.

4.—El que tiene un concepto humano de las cosas, no se debe al qué dirán, sino a sus propias ideas.

5.—Si alguna llaga tienes, la manera de que no te escueza al rozarte con los demás, no es ocultarla cuidadosamente con algodones: es cauterizarla con hierro ardiendo, por tus propias manos.

6.—No tengas el afán de parecer, sino el afán de ser.

7.—Cualquiera cicatriz es honrosa; porque supone la curación de alguna lacra.

8.—No seas cínico; pero, tampoco, seas hipócrita.

9.—Vive convencido de la fatalidad de los malos instintos; pero, reposa tranquilo en el criterio supremo que los esparce sobre la humanidad, como polvo de canela, y los combina y equilibra con las más hermosas tendencias, en el seno de cada hombre.

10.—Que tu alma sea buena, y tu mano llena de suciedades esparcirá perfumes de nardo.

11.—Toda vida molestó siempre a las otras vidas, como todos los del mismo oficio recíprocamente se perjudican; pero, no retrocedas ni por lo que te molesten ni por lo que molestes.