22.—Obedece a tus primeros generosos impulsos, aunque al dolor te lleven: sábete que cada obra buena realizada en beneficio de la especie, repercute en los siglos, pone un ladrillo más en la gran torre de Babel que estamos reedificando.

23.—Eres un conscripto a quien se le viste y da de comer, no por él mismo, sino por lo que se le necesita para otros objetos.

24.—Si has nacido para rebelarte contra lo injusto, rebélate contra lo que te parezca injusto aunque realmente no lo sea; porque eso es una prueba de tu espíritu de justicia.

25.—Y no hagas al respecto mucha reflexión; porque la reflexión no es nada más que el espacio dubitante entre el impulso y el hecho, y porque después de cierto orden de reflexiones el hombre sale más bestia que antes; aprovecha los relámpagos de alta humanidad que iluminen tu alma y procede sin vacilaciones.

26.—No hagas como aquéllos que se mutilan por miedo a los hijos: sé padre de algo.


1.—Todos los sentimientos, aun los más delicados, no son otra cosa que órganos de relación, como los ojos y las manos, la sensibilidad epidérmica y el paladar.

2.—La naturaleza culmina en el ser humano más que en los astros: se manifiesta dentro de él, cada vez más numerosa y más ideal.

3.—Los hombres civilizados no se relacionan entre sí, con los solos instrumentos de sus sentidos de comunicación: se buscan, unos a los otros, y se apoyan unos en los otros, por medio de la gama infinita de su sentimentalidad y de sus comunes aberraciones e idiosincrasias.