4.—La ley del egoísmo es ésta: someter o someterse: perseguir o seguir; anular o endiosar; crucificar o adorar; proyectar sombra o tenderse a gozarla.

5.—Los ingenuos se confiesan con la boca y los impresionables con todo el cuerpo: echad un candado a los labios y ensayad todas las mañanas, antes de entrar a la vida de los negocios, las actitudes del día.

6.—La discreción consiste, generalmente, en decir con cierta medida y escuchar con cierto continente.

7.—Lo silencioso sobrecoge.

8.—El desierto es menos peligroso de lo que os lo figuráis; su impenetrabilidad os llena la mente de visiones extraordinarias, y sois vosotros quienes pobláis de fantasmas su soledad y de voces fatídicas su silencio.

9.—Los muy habladores apenas alcanzaron a bufones; pensad como diez y hablad como la cuarta parte de uno, y seréis amos.

10.—Presentad el menor blanco a los juicios ajenos y el menor asidero a la adquisividad de los otros.

11.—Cada vez que se habla se abre una opinión; cada vez que se abre una opinión se contrae un compromiso; cada vez que se contrae un compromiso se pierde una partícula de autonomía; atesoremos libertad; esto es: abastezcámosnos de derecho; esto es: seamos menos esclavos que los demás; esto es: si no hemos de gobernar, que, por lo menos, no tengamos que depender.

12.—Más conveniente me parece para nuestros fines ser objeto de observaciones, cálculos y cavilaciones como un astro, que no ser materia de análisis microscópico como una pulga.