13.—Mientras haya verdades desconocidas, habrá sentimiento de adoración: cuando más os acerquéis a la evidencia de las cosas, tanto más os alejáis de esa timidez y credulidad propias de la inocencia; haced de modo que los hombres continúen por mucho tiempo siendo niños para juzgaros: circundaos de majestad; colocaos a esa media luz favorable de los crepúsculos; trabajad en el misterio la tela de vuestros designios.
14.—Entre el cariño y el respeto, preferid el respeto: porque el cariño nos obliga y el respeto nos autoriza.
15.—Entre la amistad estrecha y la relación afectuosa, preferid la relación afectuosa; porque la amistad nos enajena como una inundación, y la simple relación pone los hombres al servicio de nuestros proyectos, sin remordimiento grande.
16.—Entre los favoritos y los enemigos, preferid en definitiva a estos últimos; porque los favoritos nos gobiernan desde adentro, y los enemigos nos hostilizan desde afuera; los primeros no nos permiten libertad de acción, y los segundos nos la dejan relativa.
17.—Sobre todo no derrochéis ni vuestro amor, ni vuestro odio, ni vuestra elocuencia.
18.—Aunque solicitéis lo más baladí, tened por seguro que son innumerables los que pretenden aquello mismo; aunque os refugiéis en una caverna de leones, allí ha de ir alguno a disputaros un pedazo de vuestras zozobras; aunque os encaraméis en la punta de una aguja, allí ha de estar alguno que medite vuestra caída.
19.—Para cualquier rumbo que os dirijáis, hallaréis uno que se os ponga delante: hasta el vicio tiene sus émulos y hasta los más viles oficios sus competidores.
20.—La senda de la ambición, como la del crimen, ha de recorrerse en la sombra; ambas conducen a las alturas y suelen terminar en tragedia.