9.—Porque tan miserable es el Zar de Rusia, que piensa que cien millones de hombres deben sostener su majestad, como el último de los obreros de la última de las regiones geográficas que se imagina, porque así se lo dijeron, que toda la humanidad debe girar alrededor de su estómago.

10.—Cada vez que te mueves originas algo; cada vez que hablas echas a volar una semilla; cada vez que hieres, o un interés o una tendencia, despiertas las Furias, destapas la caja de Pandora; cada vez que besas, pones tu labio sobre los abismos, abres la puerta por donde pasan las generaciones, multiplicas el dolor multiplicando la vida.

11.—Nada de lo que hacemos o decimos se pierde en el vacío: el aire está lleno del pensamiento de todos.

12.—Nadie podrá decir en conciencia: «no soy absolutamente responsable de mi destino; me sugestionó el medio; echó vendas sobre mis ojos la pasión.» Porque en el fondo de cualquier espíritu, está el instinto de lo que será, de lo que ha de sobrevenir, de aquello que tiene que acontecer.

13.—Un asno sienta su casco ferrado sobre las flores del jardín, como pudiera sobre la tierra polvorosa del camino; una piedra se descuaja y cae sobre la frente del viajero, como pudiera sobre una alimaña venenosa; un planeta sigue su curso desde su oriente hacia su ocaso, como pudiera en sentido contrario, si así estuviese dispuesto en el seno de la eternidad; y una hoja seca se desliza sobre la superficie o se levanta en alas del huracán, como pudiera pudrirse, allí donde cayó en el otoño, al desprenderse de la rama.

14.—Pero, nosotros no somos semejantes a la bestia, a la piedra, al planeta y a la hoja seca, porque somos hombres y siendo hombres somos fuerza discreta, y siendo fuerza discreta somos voluntad.

15.—Ellos van y hacen sin elegir ni camino ni tarea; y nosotros sabemos que podríamos hacer cosas innumerables en el mismo minuto: ejecuta lo mejor, según tu criterio: verifica lo que te parezca menos injusto en tu conciencia; no seas escéptico y te dejes conducir sin lucha, al azar de las olas.

16.—Cada irracional hace lo que hace, según su especie; esto es: el caballo nada más que aquello que le es propio, el perro nada más que aquello que conviene al perro... y así todos los demás de la fauna: el hombre entonces, no puede renegar de sus facultades sin dejar de serlo.

17.—Si el toro tiene sus cuernos, el león sus garras y la paloma sus alas, para vivir su vida propia, ¿por qué han de palpitar en nosotros, en forma de inconsciencias, la lealtad, la prudencia y la justicia, si hemos de lanzarnos en el camino de la traición, de lo inopinado y de lo injusto?