¿Dónde están tus Olímpicos Pesebres?
¿Dónde está el manantial de tu Virtud?
¿Dónde se han refugiado, como liebres,
Tus Genios de la luz?

Gimen los gemebundos algarrobos;
Gimen bajo la fusta de Aquilón;
Gimen en las tinieblas como lobos...
¡No gimen como yo!

Yo he de ser el que cae, el que gravita;
Yo he de ser el Satán, ¡el no feliz!
Yo he de ser el rosal que se marchita...
¡Porque te place a ti!

Guarda para tus buenos tus Edenes;
Guarda para tus vírgenes tu amor;
Guárdate para Ti todos tus bienes...
¡Tirano sin control!

Aquí está mi pecado más funesto;
Aquí está, toda entera, mi maldad;
No hagas, solemne Dios, un solo gesto...
¡Te acuso de crueldad!

Braman en el desierto los leones;
Braman, como una gran lamentación;
Braman, porque maldicen las prisiones
De su instinto feroz.

Pesa la Cruz sobre Israel deicida;
Pesa la Rebelión sobre Satán;
Pesa sobre Caín la primer Vida...
¡Mi carga pesa más!

Buscan los ángeles placeres,
Buscan las aves el espacio azul;
Buscan la Libertad todos los seres...
¡Yo busco el ataúd!

Sueña con retoñar el triste leño;
Sueñan los pobres ciegos con que ven;
Sueña la recua enorme... ¡yo no sueño!
¡Jamás retoñaré!

Piensan los mismos necios en la gloria;
Piensan los incurables en vivir;
Piensa en la perfección la vil escoria...
¡Yo me río de mí!