Carcajada bestial de la bestia
cuyo fuerte ronzal se desata:
que se sueña sin freno, sin brida,
sin un sofrenazo, sin una mirada;
que presiente la selva salvaje,
la continua, la libre vagancia;
la existencia imperial del instinto,
sin ver lo que pisan y rompen las patas.

¡No te pasme su furia! No temas
sus arranques de virgen insana:
mientras haya quien crea, no importa
que templos y reyes y códigos caigan.
Teme, sí, que cruzando tus ojos
con sus ojos sin luz, te deshagas,
como torre de horror y energía
si el firme cimiento de piedra, le falta.

Teme, si con pavor indecible,
con el mismo pavor de la nada,
cual si todas las furias en coro
pasasen mostrando sus hórridas caras,
cual si todos los puntos del orbe
le negasen apoyo a tus plantas,
cual si todos los astros del cielo
cerrasen de golpe sus ojos de llamas:

Que la bestia sublime descubra
que no va su ración en la carga;
que la virgen hermética sueñe
y olvide sus votos de virgen y caiga:
¡que la mártir rechace su cáliz,
que renuncie su nimbo y su palma
cual un vil desertor, cual un Cristo
que un día dejase su cruz solitaria!


POSTAL

Toda ciudad es semejante a un anciano, lleno de recuerdos y cicatrices. Cada una de sus calles tiene su historia, cada uno de sus monumentos merece su capítulo y cada una de sus piedras, ha visto lo que no se sabrá nunca.


MI JUVENTUD