Fler. Señor Selvago, salgamos á la recebir, que estos que poco pueden, tienen en mucho cuando alguno de nosotros les hace alguna vénia, que para ellos sea grande.

Selv. Bien decis, señor, así se haga.

Esc. ¿No ves, madre, á Selvago y á mi señor cómo nos salen á recebir?

Dol. Así me parece.

Selv. ¿Qué me dices, madre? ¿no me pides albricias? Mira que lo tendré por mala señal.

Dol. Áun tiempo hay para todo, entremos allá dentro, que si no las he pedido, no es porque no hay de qué, sino porque estoy segura que otro venga á me las ganar.

Selv. ¿Qué me dices, madre? Mira que saldré de sentido. Por Dios que me digas en una palabra si me traes buen recaudo, ó por el contrario, porque de una gran congoxa en que estoy pueda ser libre.

Dol. ¿Y qué tendries, señor, por buena nueva?

Selv. Que hobiese mi señora con algun engaño recebido mi carta.

Dol. ¿Y si la hobiese recebido sabiendo ser tuya?