Selv. Quiero, pues, hacer vuestro mandado.

CARTA.

Si los muy famosos romanos concedian gloria de triunfo á sus fuertes caudillos, que tales contra alguna gente, aunque rústica y bárbara, se mostraron, de quánta mayor gloria tu presuntuoso corazon es digno en no sólo haber tenido atrevimiento de gozar de pensamientos nocibles á mi soberano valor, mas áun por tu boca en mi presencia manifestallos; bienaventurado tú, pues que ya, sin te poder ser quitado, de la gloria de tal atrevimiento gozaste, forzando á que mi fuerza su rigor contra tí aplacase, y no sólo constreñirme á que por entero tus lamentables querellas oyese, mas áun acerca dellas mi piadosa clemencia su sér en alguna manera demostrase; con razon te puedes contar entre los del todo beatificados, pues lo que á todo el mundo fuera vedado, en tí solo hubo suficiencia para que se concediese, que es gozar de tales pensamientos como gozas, hallándose en tí valor bastante para lo tal; no debes tomar presumpcion ni soberbia con esto, pues que quien tuvo atrevimiento para en lo que tuviste, de lo tal, bien es merecedor; á lo que el mensajero te dijere darás crédito, y si vieres que te cumple, pondrás por obra.

Selv. ¿Qué os parece desto, señor Flerinardo? ¿y con qué podré yo pagar á quien dello ha sido la causa?

Fler. Cierto, señor, que vos os podeis tener por bienaventurado, y de las mercedes que á esta noble dueña hiciérdes es bien merecedora, pues en tan poco espacio de tiempo, lo que fuera mucho concluirse en diez años, acabó.

Selv. Madre mia, estas dos fuentes de mi aparador recibe agora de mi parte, y ruega á Dios que esto tenga buen suceso, que no perderás los pasos que por mí has dado.

Dol. ¡Oh mi señor, y cómo verdaderamente por sólo vuestra magnificencia y liberal condicion, de grande realeza acompañada, mereceis que todo el mundo os sea subjeto, quanto más esta pobre vieja con la obligacion que por lo pasado de servir os tiene! mas porque no penseis que os quiero ser desagradecida, os quiero dar una joya que la estimarés en más que las que vos á mí me habés dado, que es esta sortija, que de parte de vuestra señora me fué dada por cierta afrenta que con ella me pasó, ántes que supiese que de vuestra parte era enviada.

Selv. Verdaderamente, madre señora, que la tengo en más de lo que dices, y la quiero pagar bien á vuestro contento, y será de enviaros á vuestra posada una pieza de contray para que os vistais vos y vuestra gente.

Esc. ¿No ves, Risdeño, qué lance ha la vieja echado?

Risd. Sí, que fuera de las dos fuentes, que por mi fe, con la hechura, valen más de quatrocientos ducados, quiso echar aguja para sacar reja, aunque de verdad que de todo es merecedora, que mucho en tan poco tiempo ha negociado.