Dol. Diéronlas de puñaladas, que no fué nada.

Esc. Echa allá, ¿y es pulla ésa? mas dinos, madre, ¿y quién hizo tanto mal? que, por las ebúrneas puertas tartáreas, sólo por lo que á la amistad de su hijos debo, en todo el mundo sabiendo quién es le busque, y más tajadas le haga que letras tiene Baldo y Bartulo con la Coronica española.

Sag. Por mi vida, madre, que hasta agora bien ayunos deso hemos estado; ca los dos de pequeños nos salimos desta tierra, y por gran aventura en Italia nos conocimos, donde con deseo de nuestra patria aquí tornamos, y queriendo saber qué se hizo de nuestros padres, nos fué dicho que de sus muertes naturales murieron, por lo qual estamos muy espantados de lo que dices.

Dol. Pues yo os diré, hijos: sabed de cierto que Parmeno y Sempronio por homicidas de una buena vieja murieron degollados en el mercado, y Areusa, poco despues en casa de la famosa Celestina, á manos de dos rufianazos, que, si bien me acuerdo, se nombraban Grajales y Barrada. Eso mesmo Elicia, mucho tiempo despues por un panfarronazo llamado Brumandilon; aunque no se fué sin castigo éste, porque degollado murió, y no pensés lo dicho haber muchos dias que pasó, que de cierto la sangre tienen reciente; mas de una cosa, hijos, os podés alabar, que teneis madres medio mártires, que, por mi salud, casi sin culpa las mataron.

Esc. Arre nora mala, y á todos ha metido la vieja en la danza, que, por mi vida, este Brumandilon que ha dicho fué mi padre; ya dolor, y si se descubriese á mis compañeros, cómo tomarian de mí rabiosa venganza; mas esto aparte, á fe que está donosa Dolosina, que piensa que se deleitan estos otros mucho con sus palabras, y no sabe que, como dicen, no hay peor burla que la verdadera, y ella dalle que dalle, y entre col y col lechuga, bien te quiero más bao; y despues que los ha descalabrado, úntales el casco diciendo que sus madres fueron medio mártires.

Dol. ¿Qué dices entre dientes, hijo Escalion?

Esc. Digo, madre, que pues eso es ya pasado, no lo traigas de presente á la memoria, pues no estamos en tiempo de llorar los muertos, sino de tomar placer entre los vivos.

Dol. Mi hijo, no pienses que lo que he dicho ha sido sin causa, que quiero que sepas que no tanto he querido decir esto por dar á estos señores pasion en ello, mas porque nos acordemos de la muerte, que á nadie perdona, y que hoy somos y mañana no; porque, como dice el sabio, su memoria es parte á nos apartar de ofender á Dios, especialmente en los placeres y regocijos, de que tenemos ejemplo en la historia de San Juan que se intitula el limosnero; el qual, siendo gran señor y obispo, industriosamente hacia labrar su sepulcro bien despacio siendo muy suntuoso en obra, porque, como todos le dixesen que ¿cuándo se habia de acabar? le recordasen que se habia de morir; ansimesmo tenía un hombre que industriosamente, quando estaba en algun regocijo ó banquete, le venía á decir que hiciese acabar su sepulcro, pues no sabia quando le habrie menester, porque acordándose de su muerte no se destemplase en la tal fiesta á cometer algun vicio y pecado: eso mesmo un señor eclesiástico, noble y generoso caballero en nuestros tiempos, sobre un mármol que tiene labrado para en siendo muerto poner su sepulcro, recibe la refeccion quotidiana, y todos ó los más dias quiere comer en él, en el qual mármol están cortados unos hermosos versos que, demostrando la historia del caso, nos avisan que nos abstengamos, con la memoria de la temerosa muerte, de pecar, especialmente en los tales actos y convites, cosa por cierto en que cada qual habia de tomar exemplo por el grande fruto que dello se nos puede conseguir. Esto al presente baste, que pues Libina viene á nosotros, ya la comida debe estar á punto.

Lib. Madre señora, todo está aparejado, ven quando fueres servida.

Dol. Sea luégo, hija, que nunca yo hallo mejor tiempo para comer que quando lo tengo gana, ni me sabe mejor acordándome que Dario, rey de Persia, huyendo de Alexandre, su enemigo, habiendo perdido todo su exército, en un cenegal hediondo y lleno de cuerpos muertos se abajó á beber, diciendo que cosa no le habia sabido mejor en su vida que aquello, porque con más sed lo habia bebido; por tanto, hijos, si os parece, vámonos á sentar.