Dol. Así es, hijo, como decis, por lo qual con justa causa se me consiente, como ves; quanto más que de tal culpa me desculpa el refran antiguo que dice que el horno y el viejo por la boca se calientan; que puesto que yo agora no sea vieja, por estar en víspera de ello, puedo usar de sus previlegios; mas en eso no mireis vosotros, que vais, miéntras yo hablo, como por la posta, por esos pavos, y á pocas me habríedes dexado los huesos en los platos.
Esc. No hables, madre, que bien sabes que oveja que bala bocado pierde, hasta que te enfade el manjar, como hace Risdeño, y no tendrás de nosotros queja.
Risd. ¿Sabeis por qué lo hago yo? yo os diré. Contáronme un cuentecillo sobre otro tanto como esto, con el qual quedé avisado, y fué que dos hombres, en un camino que iban, llegaron á una posada, donde siéndoles puesta para comer una liebre, el uno dellos preguntó al otro al principio si tenía memoria de que habia muerto su padre, el respondió que le dieron unas calenturas, y mandándole el médico sangrar, vino á descubrirse ser resfriado, donde haciéndole medicinas, y dándole purgas, obrando con algunas dellas tanto que si viviera quedára purgado para toda su vida, al fin de questiones levantándosele el pecho tomó y murióse; pues miéntras aquél contaba esto el compañero habia ya dado al traste con la liebre, de lo cual el que contaba se sintió mucho, aunque no lo demostró. Otro dia, poniéndoles, en otro lugar, una gallina para comer, tornó á preguntar el de primero al otro que de qué habia muerto su padre, el qual, dando muchos y grandes bocados, respondió en una palabra diciendo: de una landre.
Esc. Hi, hi, hi, por mi vida que estuvo donoso, aunque para nosotros tambien fué bueno el cuento; pues no te hará daño lo que entre tanto comiste.
Risd. Por eso remedié yo con tiempo, que fué tener pausa hasta que los estómagos dixeron, no más pavos por agora.
Esc. Madre, por tu fe, que nos eches acá el un jarrillo desos, que allá el uno bastará.
Dol. ¡Ay hijo, no digas tal! por tu vida, que me dará desmayo si así lo hiciese; ¿tú no ves que yo al uno y mi comadre al otro habemos tomado por compañeros? mas porque con los amigos más se ha de hacer, toma allá.
Risd. Alonge, dixo Lucía al odre; porque bien me basta á matar la sed lo que escancian las dos que tengo al lado; pues por su abundancia, traspasando su fuerza el intervalo de enmedio, llega á poner operacion en mis estómagos.
Dol. En Dios y en mi conciencia, comadre, que nos ha llamado borrachas en buen romance.
Val. Comadre, nunca peor os digan; ca sabed que un tiempo, segun he oido, se tuvo por virtud, que fué quando el gran Caton lo exercitó; y porque en persona tan veneranda no hubiese vicio, ese que en él se halló, por ser dél usado, le baptizaron por virtud.