Risd. Pues, entrad comigo, que yo haré lo que decis; agora ¿veis aquel viejo anciano que allí parece? pues aquél es Polibio, y el que está á su mano diestra es Flerinardo, por quien preguntais.

Crat. A Dios gracias, que bien los conozco; por tanto yo les quiero hacer más alegres que al presente están, hablando primero á Flerinardo, veamos si con el tiempo me ha ya desconocido. Noble caballero, ¿conócesme, que muchas veces me habrás visto?

Fler. Por mi fe, buen señor, que decis gran verdad, mas el dónde yo lo ignoro.

Crat. Y tú, señor Polibio, mira que por ventura de mí has recibido algun servicio.

Pol. Cierto, ó la caduca edad me engaña, ó vos teneis por nombre Cratino, debaxo cuya disciplina encargué yo un solo hijo que yo tuve.

Crat. Pues sabe, señor, que ansí es como dices.

Pol. ¡Oh mi buen amigo Cratino! ¿pues no me decis qué buenas nuevas me traeis de vuestro discípulo y mi buen hermano Sergio?

Crat. Mi señor, de vuestro muy noble hijo y mi discípulo, mejor las sabréis vos que yo, pues con él tanto tiempo habeis contratado, ca sabed que Flerinardo, que presente está, es.

Pol. ¡Santa María! ¿y qué me decis, que yo no lo creo?

Crat. Pues yo, señor, sí; por tanto, con atencion oid mis palabras y seréis en vuestra dubda satisfecho. Es, pues, de saber que al tiempo que Sergio, vuestro hermano, fué señalado por gobernador en una provincia de la Nueva España, á su peticion, por no tener hijo alguno, le distes uno que vos teníades, llamado Beliselio, el qual prohijó, y con él fué, habrá hasta diez y ocho años, á gobernar su tierra; en la qual, siendo llegado, tomó gran conocimiento y amistad con un rico varon que allí tenía su asiento; mas no habia medio año allí vivido, quando por una grave enfermedad fué de la vida privado, dexando en guarda de vuestro hijo aquel con quien tanta amistad habia tomado, juntamente con toda su hacienda y haber; mas el noble rico, tomando muy grande amor con el infante, y careciendo él de hijos, ansimesmo espontáneamente le prohijó, donde por su mandado, quitándole su propio nombre, que era Beliselio, que tenía, con nombre de Flerinardo le hizo de allí adelante llamar. Pues en este tiempo yo le enseñé todo aquello que á semejante persona que á la suya era convenía; despues de todo lo qual, con deseo de ver aquella fértil y abundosa tierra, determiné con voluntad gastar algun tiempo en verla, lo que no se pudo hacer tan ligeramente, que quando di la vuelta para vuestro hijo, supe que por haber sido muerto aquel noble hombre que le habia prohijado, quedando él por heredero de tesoro innumerable, sabiendo ser natural desta tierra, en ella determinó pasar; lo que por mí sabido, en su seguimiento me puse para del todo manifestalle quién su linaje fuese, pues con él, no sólo será placiente, mas en todos, á quien cabe parte, causará gozo soberano y muy jocundo.