Fler. Mi señor, yo os daré en eso más razon que Cratino, mi maestro, podia dar, por causa que en ello fuí más certificado. Es de saber que así como Sergio, el que yo tenía por padre, murió, á consentimiento de los principales de la provincia eligieron por gobernador un caballero natural de aquella tierra; esto fué en una ciudad la más noble de la isla, echando fama ser aquél el que de acá se habia elegido, y ellos lo hicieron pensando tener con él más libertad, pues era entre ellos nacido; el qual, con temor que no le fuese el mando quitado, puso mucha vigilancia en que la muerte del propio gobernador no se manifestase; asimesmo aquel rico, en cuyo poder yo quedé, amándome mucho, por miedo no me apartase dél si mis deudos el caso entendiesen, ayudó á que fuese guardada el astucia; que siendo fallecido, y quedando yo por su legítimo heredero, sabiendo ser deste reino de Castilla natural, en él vine con todo mi heredamiento, que en rentas y juros, siendo aquí venido, gasté, con intencion de hacer aquí perpétua morada.
Pol. Agora sí que Dios nos ha concedido más mercedes que nosotros merecemos, en que á tan próspero suceso todo haya venido.
Risd. Señor Polibio y señores desposados, sabed que yo guié aquí este noble varon, y pues fuí causa que tanto regocijo hayais tenido, muestre cada uno aquí su liberalidad y quién sea, esto es, que me dedes algo con que tenga casa y pucheros, porque determino de me casar y no hallo quien me quiera, que viéndome tan ruinejo y sin blanca, á nadie llego que no diga Dios te ayude por toda esta hacera, enviándome para galeote; que todavía si tuviese algun dinero, no faltaria quien, por no llorar los duelos de sus vecinos, se aburriese á se casar comigo, que como, gracias á Dios, ha habido ogaño tan buena cosecha de mujeres, teniendo yo alguna pecunia no me podrá faltar una. En mí, señor Selvago, bien seguro lo tengo, mas en vosotros, señores, querria que hubiese alguna virtud para los zagales perrigalgos que en vosotros se encomiendan.
Fler. Ven acá, Risdeño, ¿y casarte quieres? ¿no ves que la carga del matrimonio es pesada, y tú, siendo chiquillo, no la podrás llevar?
Risd. Por eso me encomiendo yo á los buenos, para que lo que en mí faltáre por ellos sea cumplido; quanto más que, aunque chiquillo, todavía tendria fuerzas, con un cayado que me ayudase, á llevar la carga, y áun para dar á mi mujer con él, si necesario fuese.
Fler. Calla en mal hora, no digas eso, que no hallarás quien contigo se quiera casar.
Risd. Pues áun esto no es mucho, que yo os prometo que primero que dé la mano, tengo de dar en un papel ciertos capítulos á mi esposa, que ha de ser para que diga si los entiende guardar, y si no, que busque amo.
Fler. ¿Tienes algunos de coro?
Risd. Sí tengo.
Fler. Pues dilos, por tu vida, veamos si hacen al caso á nuestras señoras esposas.