Art. Hacer honra á estas mozas tales recia cosa es, porque daisles el dedo y tómanse la mano; y ¡amarga de mí, y creo que es loca, y acá se sube, y á mi ver se quiere alzar á mayores! estendeos, veréis como ruin en casa de su suegro; aosadas, como dixo la raposa, que si desta escapo y no me muero, nunca más bodas al cielo.

Il. ¿Qué diablos dice la vieja? callando está, me parece, á todo, y aunque le estoy tentando las piernas, no dice nada; creo que hace del dormido, á otro perro con ese hueso.

Art. Sosiégate, Ilia, sosiégate y estate queda, que andas dando vuelcos como si estuvieses de parto.

Il. Sosegar ó qué; ¿y así pensais que se ha de reposar la moza? á buena fe, no huelgue hasta saltalle encima.

Art. Mira que me darás mala noche, que toda la ropa te has llevado; y si miras, me has dexado en cueros.

Il. Pues ¿tras qué ando yo? y ¿tengo aquí otras ovejas que trasquilar ni otras vacas que guardar? pero necesidad hay de hacer del loco, porque así dicen: híceme albardar y comíme el pan; quiero encomenzar á saltalle en las agujas, fingiendo que me toma espíritu, que ella sin duda callará por no caer en tan gran vergüenza; y sús, á los manojos, que aquí no espero buena nueva destarme como bozal.

Art. ¡Jesus, Jesus, y qué es esto. Madre de Dios! y el demonio la toma á esta moza.

Il. Así, así, vieja cornera; ¿pensais que es todo estar hablando de talanquera?

Art. Hija Ilia, hija Ilia, ¿por qué me quereis ahogar? ¿qué mal os he hecho? no responde, el diablo tiene en el cuerpo; pero ¿qué tengo de hacer? quiero callar, sino ahogarme ha, quiérola dexar pase su mal; mas aosadas, que nunca más perro al molino.

Il. Bien calla y disimula la vieja, aunque ha sentido el chiste; y paréceme que dexa obrar al mozo á su voluntad, y áun en tiempo está que creo que volveria los gañivetes con pocas palabras.