Il. Ese mal me hagas; quanto que desa manera cada noche querria ser el novio.

Viol. Estas tetillas de gallina podeis comer, hermana, y áun si bebeis vino, cataldo aquí, y por mi fe, ques traido desde Madrigal.

Il. Así se me caerá la cola, por eso no hagais sino rogarme bien que coma, que vergonzosa es la moza.

Ser. Ce, ce, Violante; por tu vida, que ántes que esa moza se vaya me la traigas, que la quiero hablar.

Viol. Entraos un poco, hermana mia, ántes que os vais, en el aposento de la señora Serafina.

Il. Mas pensé que eran badanas: ya voy, Violante, por cumplir lo que mandas, aunque en verdad más necesidad hay de irme, que yo segura que anda mi tio bebiendo los vientos por saber dónde estoy. Pero quien malas mañas há, tarde ó nunca las perderá.

Ser. ¿Cómo te ha ido, Pinardo, cómo te ha ido, que pienso que has estado más encogido que galgo en espuerta?

Pin. Heme concertado con la madre, señora, y pienso que hemos de ser dos á dos, ó como dicen, tres al mohino.

Ser. ¿Qué me dices? ¿qué, estais amigos?

Pin. ¿Y cómo amigos? y me ha rogado que vuelva luégo, que en todo su seso piensa que soy mujer.