Viol. ¡Jesus, Jesus, y tal hay en el mundo! ¿que novia ha sido la dueña honrada aquesta noche, y sobre todo áun págale el caballaje? pero no me maravillo, que en tal lugar le han picado, mirá si era buena mi sospecha; donosa es la moza, bobeaba, siempre tuve yo á este Pinardo por mala bestia, mirá qué ha sabido; y las pláticas de Serafina éstas son, todas eran en la conseja, y más la vieja; pues, á buena fe, que me ha de alcanzar parte de la colacion, ó mal me andarán las manos. ¿De casada jugais? pues á perro viejo no tús tús, y si pensais que no os entienden, agua cogeis con arnero. Más que empapada está la vieja, como agua en esponja, oyendo á esotro que sabe más ruindad que Merlin, pero cállome; mas ántes que Pinardo se vaya, en buena fe me ha de tentar el pulso, pues se pica de cirujano, y haré de la boba con él, y así andarémos todas en la danza, y luchando, como dicen, á más tomar.
Pin. ¡Oh pecador de mí, y en la rexa veo á Violante! acechando está; bien ha visto lo que ha pasado, ya ella conosce que el lobo anda en hábito de mansa oveja, temor tengo no redunde algun inconveniente; pero cuerda es, y doncella bien mirada en todas sus cosas, creo yo, que aunque no por mí, que podrá ser que no haya conocido aún quién soy, pero, por la honra de Artemia, calle disimulando otra cosa allende que lo siente.
Art. Fijo mio, pues de que hayais dado recaudo en vuestros negocios n’os olvideis de acudiros hácia acá.
Pin. Yo, señora, lo llevo bien en cuidado, y á Dios quedeis, que ya son casi las diez horas.
Art. Nunca pensára, si por vista de ojos no lo viera, que así el amor me derribára, maravillada estoy de mí; ¿adónde estoy? ¡oh qué ajena me hallo de la libertad en que primero estaba! ¡oh qué falta me hallo de razon! ¡oh cómo el entendimiento está desatinado con la incogitada novedad! pero harto haré si lo puedo encubrir de Serafina, sino ¡ay! dirá ques cosa torpe el que reprende ser reprendido de la misma culpa. Agora veo que la cuitada tiene razon de amar á Evandro, porque recia cosa es moza y hermosa estar en dieta. Pues ayunar y ver comer á los otros es tentacion y áun no pequeña, me parece, pues levantar la liebre sin matalla cosa enojosa es, y encender el fuego y matallo en encomenzando á arder cosa escusada parece; pero la culpa fué mia, que quise nuera sin tener hijo, porque harto es estar sin el ó tenello incapaz.
Viol. Hermana Ilia, hermana Ilia.
Pin. ¿Qué mandas?
Viol. Aquí en mi aposento te quiero dos palabras, y aunque está todo revuelto, recibirás la voluntad.
Pin. ¿Y á qué propósito ha cerrado las ventanas y la puerta? ¿si quiere que pague el pato?
Viol. ¿Qués lo que dices, Ilia, que hablas entre dientes?