Art. ¿En qué andas, hija Violante?

Viol. Venía señora, á ver si mandas algo.

Art. Dios te consuele y te haga bienaventurada; pero dime, ¿qué se ha hecho Ilia? ¿cómo no ha vuelto?

Viol. De estas mozas cantoneras no hay, señora, que hacer pié; ya estará aposentada en otra casa, porque, por la gracia de Dios, donde quiera que llegan hallan la mesa puesta.

Art. Bien; pero quedó de venir, pena tengo en verdad de ver aquella desventurada de moza andar tan desconsolada.

Viol. En otra parte te duele.

Art. Así que tendrás cuidado, hija, de en viniendo á casa traérmela acá, porque lástima tengo de vella desconsolada y falta de consejo.

Viol. Buena harina le debria hacer el mozo, bien le debiera pesar las ceceras, segun se vuelve á su tienda.

Art. ¿Qué estás diciendo. Violante?

Viol. Digo que haces bien en tener compasion del próximo, porque por la boca del Salvador está dicho: bienaventurados los que habrán misericordia, porque la hallarán en nuestro señor Dios. E por eso decia San Pablo, que la piedad y misericordia aprovecha para recabar de nuestro señor Dios los bienes deste mundo y del otro.