Sagr. Veisle aquí do viene con Risdeño, que él nos entró á decir cómo veníades.

Risd. ¡Oh mi amigo Escalion! no quiero perder un abrazo.

Esc. Eso como mandéredes, que yo soy el que gano.

Risd. Ántes estais en eso engañado, que porque abaxándoos me hiciésedes acatamiento os abracé.

Esc. Aunque eso sea, soy á más obligado; mas decidme, señor Risdeño, ¿quereis ir á dar una vuelta por la ciudad en la compañía?

Risd. ¿Y si llama Selvago entre tanto?

Carduel. De eso bien seguro que ántes del alba será la vuelta.

Risd. Sea pues, que, en fin, por llevar con vosotros á quien os defienda de quien os enojáre, me habeis sacado de mis casillas.

Velm. Pues, señor Carduel, ¿está buena la guitarra?

Card. De verdad que hoy la encordé, porque tenía pensado de ir á dar una gateada al alba en cierto cabo; empero, pues viene á cuenta, no sabrá mal en el primer sueño.