Val. Ántes es muy propia, que el amarillo del oro aprovechará más en el conjuro. Es ansimesmo menester un manto, que te le cobijases la primera vez en disanto ó en domingo.

Isab. No le tengo sino de tafetan, mira si será bueno.

Val. Sea negro, que abasta. Un tocado tuyo es menester, el que tú más quieres, porque miéntras más le hubieras amado, más te amará Selvago en viéndote.

Isab. Una crespina morada con ricas piedras es la que yo más quiero, por ser galana de mucho precio.

Val. Ése me hará á mí más provecho.

Isab. ¿Qué dices, madre?

Val. Digo que será muy propia, por ser morada es amores; mas te hago saber que todo, en acabando el conjuro, se ha de quemar, porque ansí conviene.

Isab. Con que aproveche no me pena; mas di si es menester otra cosa.

Val. Has de buscar en todo caso un joyel en que esté pintado ó de bulto hecho un corazon con saetas.

Isab. No será menester buscalle, que vesle, aquí le traigo al cuello, y áun por mi vida, que vale más de cincuenta escudos él y la cadena en que está.