Esc. Por Dios, señora Libina, que no creyera que tan cruda habias de ser para quien tanto como yo te quiere, especialmente en lugar tan aparejado á batalla de amores, en que solos estamos; no, señora, por tu vida, no seas de tal condicion, sino concede en mi voluntad, que yo te aseguro que no te pese despues de habello hecho.

Lib. Donoso está, por mi vida, yo le digo que se vaya y él descalzóse las bragas; mas decid, hombre de bien, por vuestra fe, ¿qué servicios ó qué dones he de vos recebido para concederos vuestro ruego? ¿qué conocimiento de mí teneis, que así pensais? hoy venido y cras garrido. Pues prométoos que no se hace la boda de hongos, sino de buenos florines redondos, ó servicios, que en tanto los estimo, y por tanto os podes tener por dicho que de mí al presente no habréis más de lo habido.

Esc. Señora, si miras la buena voluntad que desde que te vi te he tenido, á más me eres obligada.

Lib. Deso comerémos, por vida de mi agüelo; pues hágoos saber, hermano, que en más estimo un real de plata que quantas voluntades hay en el mundo, que no sé que color tienen.

Esc. Pues te muestras contra mí tan zahareña y no quieres hacer lo que te digo, una cosa de tí quiero que no me sea negada, la qual es que de tu voluntad, con que al presente seré contento, me dés una docena de besos.

Lib. Xó que te estriego; por mi vida, que le solteis el freno y escopirá, ó le asgais de la barba y deciros ha mil gracias; axó, niño, dalde un tres, que dos merece; ya los diablos le besen, que no tienen mocos.

Lel. ¿Pasa por tal cosa Claudia?

Claud. En verdad no lo creyera si ciento de á caballo me traxeran por testigos; en Dios y en mi conciencia, mayor asno enalbardado que éste no se halle en toda Arcadia, aunque el pastor Argos con sus cien ojos le fuera á buscar.

Lel. Por mi salud, que tienes razon, que de verdad yo acá fuera en oirlo tengo el mayor empacho del mundo.

Claud. Pues yo no, sino que parece que lo sueño, ca se ha oido éste es en toda la ciudad por muy valiente y desenvuelto tenido; y verdaderamente dicen que en donde se piensa que hay tocinos no hay estacas, pues tan cobarde y atado al presente se muestra.