Esc. ¡Oh pesar del mundo malo! ¿y que esté yo rabiando por tu causa, y tú diciéndome gracias? por tu fe, no seas, señora, de tal condicion, que me harás hacer una locura que llegue á orejas del turco.
Lib. Agora, si tú por mí hacer quieres una cosa, yo concederé en tu ruego; mas en otra manera será escusado.
Esc. No tardes, pues, en me lo decir, que, por el gorjal de Sant George, ántes será hecho que dicho, y si es cosa de armas y tengo de castigar algun atrevido, á mí por un cabo, y á que tangan por él por otro, puedes enviar.
Lib. No es lo que piensas, sino que me hagas haber once varas de anascote para un manto, y seda con que guarnecello, y serás luégo sano; y no pienses que con otro hiciera esto, que cierto no es ansí, que si no mirase tu gentileza y que me tienes buen amor, por mi salud, fuera bien escusado, por ser yo persona tan quitada de semejantes tratos.
Esc. ¡Válale el demonio á la coxita remilgada, y qué palabras suelta! juro por mi verdad, que por ella se debió decir: pico de once varas, y con qué guarnecelle.
Lib. ¿Qué dices entre dientes, señor? ¿parécete caro? Pues dilo presto, que podrá ser, si te detienes, haber vuelto el propósito.
Esc. Digo, señora, que pudiéndome mandar un caso de honra, me afrentas en pedirme una nonada.
Lib. Con eso seré yo contenta.
Esc. Pues ¿cómo será, que no lo tengo aquí?
Lib. Más dias hay que longanizas; tráelo tú, que luégo serás pagado.