[Nota b: V.P. Lami Ordin. S. Bened. in libr. de Cognit. sui ipsius, & alii apud Dupin de Verit. págin. 315.]
[Nota c: S. Augustin. lib. 4. de Doctr. Christ. cap. 2. num. 3. 6. 8.]
[Nota d: P. M. Feyjoó Cart. erud. tom. 2. pag. 55. num 23.]
[25] Digo, pues, que pueden trabajarse las oraciones con estudio, y á veces es necesario valerse del arte para hacerlas perfectas; porque el fin principal del Orador es persuadir, y para esto algunas veces es menester excitar los afectos, y animar las pasiones de los oyentes, lo qual con el arte se hace maravillosamente. Demas de esto hay algunas verdades que son intolerables á los hombres, y el Orador ha de hacerlas suaves y acomodarlas á ser bien recibidas; por lo que en algunas ocasiones es bien hacer un poco deleytable la Oracion; porque la verdad que parecería inadmitible por sí sola, es bien recibida por lo dulce y agradable que la acompaña[a], que; al fin, bueno es usar de algun arte para hacer comprehender á los hombres la verdad, quando se considera que no ha dé lograrse esto de otra manera. Pero siempre ha de llevar el Orador la mira de poner el fundamento de su oracion en las verdades ciertas, en las máxîmas sólidas, y en introducir en los oyentes el amor á lo bueno y á la virtud, y solo para hacer ver claramente estas cosas le será lícito usar de adornos; pero nunca será bien colocar todo el trabajo en hablar mucho, y decir nada. Si el P. Feyjoó dixera, que él arte ha de ser en las oraciones muy disimulado, y tanto, que se confunda con la naturaleza; que la fuerza de la eloqüencia verdadera ha de consistir en el vigor de las máxîmas y en lo sólido de las sentencias, y no en la pompa de las palabras, sin negar que para persuadirlas ayude mucho el arte, hubiera dicho una verdad admitida de todos los Sabios.
[Nota a: Nom veluti pueris absinthia tetra medentes Cum dare conantur, prius oras pocula circum Contingunt mellis dulci, flavoque liquore; Sic ego nunc, quoniam haec ratio plerumque videtur Tristior esse quibus non est tractata, retroque Vulgus abhorret ab hac: volui tibi suaviloquenti Carmine Pierio rationem exponere nostram. Lucret. de Rer. natur. lib. 4. verso II.]
[26] ¡O! dirá alguno, que eso es rigor de los Críticos, porque no hay Sermon donde no se propongan muchos textos de la Sagrada Escritura, y estos contienen grandes verdades. Es así; pero tambien es certísimo que los mas de aquellos textos no los entiende el Pueblo en el modo que suelen proponerse, y me consta esto por experiencia; y si se comprehende lo que contienen, nada persuaden por la mala aplicacion, porque el entendimiento humano es de tal naturaleza, que busca el orden y conexîon entre sus nociones, porque en esto consiste la fuerza de raciocinar; y como no suele hallar esta conexîon muchísimas veces entre los lugares de la Escritura que se explican, y el asunto á que se traen, por eso no queda convencido. En medio de la decadencia grande de la legítima predicacion, que experimentamos, y de que nos dolemos, sirve de consuelo el ver, que algunos Prelados Eclesiásticos de gran zelo y singular doctrina han publicado en nuestros dias dos Pastorales, para reformar cada uno en su respectiva Diócesis los abusos del Púlpito, y reformar la oratoria christiana; y cierto que la necesidad que de ello hay, es muy grande, porque vemos hoy cumplido lo que se dice en la vida del V. Juan de Avila, llamado Apostol de Andalucía; es á saber, que una de las mayores persecuciones de la Iglesia es la de los malos Predicadores[a]. Estamos esperanzados, que al exemplo de estos dos Prelados, los demas procurarán enmendar la predicacion, y reducirla al punto que pide el espíritu de la Santa Iglesia.
[Nota a: Muñoz cap. 6. pag. 9.]
[27] ¡Válgame Dios, dice Ariston, qué primoroso, y sabido es Adonis! Tiene una hora de conversacion, y en toda ella habla chistes y cosas agudas, que es un pasmo; ¡qué equivocos usa! Naturalmente habla en verso, y con suma facilidad deleyta. Vanísimo es el juicio que hace Ariston de su Adonis, y es porque no tiene Lógica, ni trabaja en exercitar la razon; porque eso mismo que tanto alaba, hace intolerable á los sabios la conversacion de su Adonis. Qualquiera puede notar, que estos tales ordinariamente se escuchan, y hablan tan afectadamente, que toda su agudeza, y toda su poesía no es mas que una vanísima afectacion, y se conoce facilmente atendiendo, que en todo un año, despues de haber tenido todos los dias una hora de semejantes conversaciones, en todo el año, digo, no ha dicho una sola verdad nueva, ni nada que hayan tenido los concurrentes que aprender; lo que ha dicho son cosas vulgarísimas con frases pomposas, que es lo mismo que si hubiera engastado en plata un pedazo de corcho. No obstante á Ariston le gusta este su Adonis, porque le hincha los sentidos, y le alhaga con algun deleyte superficial. Si Ariston estudia la buena Lógica, sabrá que nada ha de satisfacer al entendimiento, sino lo sólido y lo útil, y estas cosas no se hallan sino en lo verdadero y en lo bueno[a]. Por esta razon han de despreciarse tantas poesías, que cada dia nos vienen á las manos, y nada mas hay en ellas que la cadencia; y solo las pueden aprobar los hombres que tienen el entendimiento en los oidos. Los que se contentan con las apariencias sensibles, celebran mucho algunos poemas, que ni tienen substancia, ni tienen solidez, ni contienen mas que pensamientos superficiales, y en fin que son mas frios que el mismo yelo. No obstante se aplauden, y se celebran como venidos del Cielo; y estos vanos aplausos nos acarrean despues una lluvia de Poetas que nos oprimen, y la poesía se hace estudio de moda; de suerte, que es tenido por grande hombre un vanísimo Poeta. Por esto son tan comunes las malas poesías, y tan abundantes, que tan facil es tropezar con los malos Poetas, como con langostas: vicio que ya reprehendió con agudeza el ingenioso D. FRANCISCO DE QUEVEDO, y no hay esperanza de que se corrija si no se estudia muy de propósito la verdadera Lógica, y se hacen los hombres á no fiarse de las apariencias de los sentidos, y á consultar siempre la razon.
[Nota a: Non qui multa, sed qui utilia novit, sapiens est. Stob. serm. 3. t. 1. p. 35.]
[28] Entre las apariencias de los sentidos ninguna es mas engañosa que la que lleva el caracter de bello, y de hermoso, Todavía no estan conformes los Filósofos en difinir en qué consiste lo que llamamos hermosura y belleza, así en las cosas animadas, como inanimadas. Yo pienso, que lo que llamamos hermosura en las cosas sensibles es cierto orden y proporcion que tienen entre sí las partes que las componen. Este orden es relativo á nuestros sentidos, porque á unos parece hermoso lo que á otros feo: y tanta variedad como se encuentra en estas cosas, nace de la impresion diversa que un mismo objeto ocasiona en distintos hombres, y del diferente modo con que excita los sentidos en cada uno. Sucede, pues, en esto lo mismo que en todas las otras percepciones de los sentidos, que solo nos ofrecen las cosas con proporcion á nuestro cuerpo; y así se ve, que si se muda con el tiempo, ó de otro qualquier modo el orden de partes en el objeto, ó en los órganos de los sentidos, se pierde, ó se muda la hermosura.