[36] Con estas advertencias será facil descubrir muchos errores que ocasiona la imaginacion, y manifestar el modo de evitarlos; y para disponerlos con orden los distribuirémos en los que pertenecen á la Religion, y al trato civil donde comprehenderémos los que atrasan los progresos de las Artes y Ciencias. Gran parte de las heregías que en todos los tiempos han infestado la Iglesia, han nacido de imaginaciones fuertes, y fecundas. Pongamos en la antigüedad á MONTANO, que imagina vivamente, que el Espíritu Santo ha dado á él sus dones, y no á los Apóstoles, imprimiéndose profundamente en su imaginacion esta especie y otras semejantes, las quales hallando la razon flaca, y el juicio poco sólido, los pervirtieron, ocasionando graves errores. Fuéle facil á Montano hacer creer como verdaderos los falsos entusiasmos de su imaginacion á Prisca y Maxímilla, que por el sexo, y falta de instruccion, lograban una imaginacion fuerte, y la razon flaca. Tuvo Tertuliano la imaginacion muy fuerte y vehemente, y no la acompañaba un juicio de los mas sólidos; y recibiendo en su fantasía los errores de Prisca, no supo enmendarlos. Pero en Tertuliano no era solo fuerte la imaginacion, sino vehemente, pues se le imprimian tan fuertemente las cosas, que arrastraban al juicio, y por la vehemencia las persuadia facilmente á los demas. No obstante esto, es preciso confesar, que su Apología por la Religion es ciertamente obra util y de juicio, aunque resplandecen mucho en ella las fuerzas de la imaginacion vehemente; pero acabó de mostrarlas en el libro de Pallio, donde emplea la eficacia mayor, y toda la vehemencia que es decible en persuadir cosas inútiles, y de ningun momento.

[37] Algunos colocan á Séneca entre los Escritores de imaginacion fuerte y de poco juicio[a]. No puede negarse, que Séneca tuvo la imaginacion fuertísima, y muy vehemente. Conócese en que igual eficacia emplea en las cosas improbables, que en las ciertas, lo que es propio de los que tienen imaginacion indómita. Su descripcion del Sabio, no solamente es vana, sino ridícula; y como era su imaginacion fecunda, la hermoseó con tanta variedad de pensamientos y sentencias, que ha embelesado á muchísimos lectores, ó tan imaginativos como él era, ó de grande imaginacion y pequeño juicio. No obstante se ha de advertir, que no fué Séneca de los Autores menos juiciosos, aunque creo que fué mayor su imaginacion que el juicio. Fué Estoico, ó quiso parecerlo, y se hallan en sus escritos sentencias, y máxîmas admirables para animar á seguir la virtud. Esto obligó á S. Gerónimo á contarle entre los Escritores Eclesiásticos, y á tener por verdaderas las cartas de S. Pablo á Séneca; mas los Críticos modernos no dudan que son apócrifas. Como quiera que sea, tuvo Séneca eficacia loable en persuadir el camino de la virtud, como el único medio para conseguir la felicidad humana; y ojalá que sus sentencias tuvieran mayor trabazon, que así serían mas estimables: de suerte, que ya en lo antiguo por esta falta fué llamado justamente el estilo de Séneca arena sin cal. He visto muchos libros modernos que tratan, ó de máxîmas morales, ó políticas, y justamente puede atribuírseles la misma censura; y quizá su lectura fuera mas provechosa, si el entendimiento hallara conexîon entre las verdades que contienen.

[Nota a: Mallebranche Recherche de la verité, tom. 1. part. 3. chap. 4.]

[38] En nuestros tiempos tenemos hartos ejemplares de los errores que ocasiona la imaginacion vehemente, y fuerte quando está acompañada de poco juicio. Tanto número de Sectarios, como vemos en nuestros dias, tienen corrompida la imaginacion, y pasa el contagio á corromper el juicio. Imaginan una cosa, y esta hace tan hondas impresiones, que excita continuamente pasiones desmedidas. El juicio entonces dexa libremente llevarse de la fuerza de aquellas imaginaciones, y las tiene por verdaderas, y así ocasionan el error. MR. JURIEU, LUTHERO, ZUINGLIO, y otros Hereges se imaginaban mil desórdenes en la Iglesia Católica, y, el juicio asentia á que realmente los habia, estando solo en su imaginacion. En estos acompañaba á sus depravadas imaginaciones alguna pasion, porque como ya diximos, y conviene siempre tenerlo presente, siempre que el alma percibe algun objeto, y tiene la imagen que se pinta en la fantasía, suele excitarse alguna pasion, ó de esperanza si puede lograrse el objeto, y se considera útil, ó del miedo si se considera dañoso y cercano, y así de otras mil maneras. En las expresiones, pues, de semejantes hereges se manifiesta, que á su descompuesta imaginacion acompañaban pasiones desenfrenadas, ya de odio ácia la Iglesia, ya de esperanza de ser por ese camino memorables y afamados, ya el deseo inmoderado de la singularidad, y en fin un amor propio extremado que los hacia parecer á ellos mismos únicos en razonar, y los solos en conocer, y distinguir lo verdadero de lo falso. La fuerza de tan vehementes imaginaciones junta con el desorden de pasiones tan extravagantes, arrastraban al juicio, y los hacia caer en feísimos errores.

[39] No se ha acabado la raza de estos Escritores, que por la depravada imaginacion, y pasiones vehementes que la acompañan, publican enormes extravagancias. MR. DE AROVET (llamóse despues Voltaire, y así le nombrarémos) da hoy un evidente testimonio de esto. He visto de espacio sus principales escritos en la famosa edicion del año 1757, que se supone correcta por su Autor, y algunas obrillas junto con el Diccionario Filosófico posteriores á esta edicion. Son dignos de verse los Escritores Franceses que le han impugnado, porque algunos lo han hecho con grandísimo acierto. Como yo veo que se celebra la sabiduría que no tiene este Poeta, que desprecia la Religion Christiana, que alaba los vicios mas abominables, protege el materialismo, desautoriza lo mas sagrado, así Secular como Eclesiástico, y que habla de todo, como si todo lo supiese: diré sin reparo lo que á mí puede tocarme, que es el defecto de lógica, que generalmente reyna en sus obras, para que se miren, como lo merecen, casi siempre opuestas á la razon. Quien quiera que haya leido á Mr. Voltaire conocerá un hombre de imaginacion grande, vehemente, fecunda: de un ingenio vivo, despejado, agudo, pronto: de una letura vaga de libros modernos, limitada, y muy superficial de los antiguos originales: una instruccion vasta de las cosas presentes, sin ahondar en las Ciencias, ni en sus principios, ni fundamentos: en conclusion un talento que los Franceses llaman bel sprit. Si á estas calidades añadiese un juicio sólido, una instruccion maciza profunda, una erudicion original, y un estudio continuo bien fundado de las Artes y Ciencias, ciertamente se podria llamar no bel sprit, sino bon sprit, habiendo mucha diferencia entre estos dos atributos.

[40] Si como á las bellas representaciones de su fantasía, y combinaciones vastas de su ingenio han acompañado siempre las pasiones de desafecto á la Religion Christiana, de deseo de gloria y de singularidad, de independencia, de satisfaccion propia, y otras de este jaez, hubiera tenido inclinacion á la piedad, subordinacion á los sabios, desconfianza de sí mismo, mas deseos de ser util que aplaudido, mas contenido, menos licencioso, menos propension á las apariencias atractivas de lo sensible, y, por decirlo de una vez, menos amor propio, hubiera podido ser util al género humano, empleando en su favor los talentos. Si en lugar de un estilo florido correspondiente á su imaginacion, lleno de expresiones chocantes y agudas, de sales penetrantes y malignas, de un ayre y tono libre y desenvuelto, hubiera usado (á lo menos en la prosa) de un lenguage propio, expresivo, moderado, y tal que conociesen todos que tiraba á enseñar y no á ofender, sería mas aceptable entre los que prefieren lo sólido á lo brillante, gobernándose por el juicio, no por la imaginacion. Muéstrase defensor de la humanidad, pero al hombre para mantenerle solo le procura lo que le destruye. Mírale por la parte de lo sensible, y por este lado le levanta, dándole licencia para quanto le sugiere el apetito y el gusto: no le mira por la parte de la razon, ni del juicio, y por eso se abstiene de darle buenas máxîmas. En los grandes hombres solo nota las faltas, calla las virtudes, y si las nombra las envuelve en sátiras; y siendo así que mientras haya hombres ha de haber vicios y defectos, asido de estos pinta al género humano de peor condicion que las bestias, gobernándose por lo que vulgarmente es, sin enseñarle lo que debe ser. En todas sus obras no hay un discurso filosófico seguido. En la historia no se citan monumentos que hagan fé. Si BALUZIO, LAUNOI, Y VALESIO, sus paysanos, sacasen la cabeza, y viesen lo que este Historiador asegura siempre sobre su palabra, y ageno de documentos, se admirarían que hubiese celebradores de tales escritos. Habla de todas las cosas sin estudio fundado de ellas, y está á la vista, que rara vez trae pruebas de lo que afirma. El Diccionario Filosófico suyo, donde todo se dice al ayre sin probarse nada, es un testimonio calificado de esto, pues en él ha reducido á compendio toda la impiedad, y cúmulo de errores esparcidos en los demas libros. El Parlamento de París le ha mandado quemar por mano del Verdugo. De la Araucana de Alonso de Ercilla, despues de una alabanza de un solo pasage, habla de lo demas con gran desprecio. ¿Qué dirán nuestros Críticos que á Ercilla le llaman Lucano Español? ¿Trae algunas pruebas para este desprecio? Nada menos. Sobre su palabra va todo, como acostumbra.

[41] Por el estudio de la Historia Eclesiástica mas limada se echa de ver, que quantas blasfemias, y sátiras trae contra la Religion Christiana, son antiguos errores combatidos de los Padres, y olvidados de los fieles. JULIANO el Apóstata, CELSO el Filósofo, FILOSTRATO, y otros impugnadores antiguos de la Religion de Jesu-Christo, junto con los desvaríos de los Filósofos Gentiles le hacen el gasto: con añadir las sátiras; invectivas, chistes satíricos de los incrédulos modernos, en lo que está bien instruido, tiene materiales para constituirse enemigo de la verdad, y de la buena Lógica. ¿Qué capacidad, ni talento es menester para renovar errores viejos, vistiéndolos con nuevos adornos de estilo, agudeza y ayre agradable á los oidos incautos, para que sean bien admitidos? Si las máxîmas de Voltaire se publicasen desnudas de adornos, y viniesen, como solemos decir, á cara descubierta, dudo que hubiese hombre sensato que las adoptase; mas viniendo vestidas con quanto puede halagar los sentidos y hinchar la imaginacion, no es de extrañar se hayan impresionado en el entendimiento de los que son mas sensibles que racionales.

[42] Ya que nuestros jóvenes no puedan leer facilmente las impugnaciones sólidas, que los Franceses han hecho á Voltaire, á lo menos conviene que vean la que en lengua Castellana se ha publicado con el título: Oráculo de los nuevos Filósofos, donde hallarán por menor descubiertos y rechazados sus errores. Lo que yo puedo asegurar es, que en un libro suyo intitulado Cacomonade comete un plagío enorme, copiando á la letra del célebre ASTRUC quanto allí pone sobre el mal gálico, y solo añade Voltaire lo que no se puede referir sin faltar á la modestia. Sobre NEWTON no hace mas que extractar la Óptica de este Ingles, añadiendo algunas voluntariedades suyas, como se ve á cada paso en lo que atribuye á los antiguos, en el desprecio que hace de los Griegos, y en lo que celebra, segun su pasion sin consultar los originales, en algunos modernos. Dicen que Voltaire es buen Poeta; lo que yo aseguro es, que ni es Lógico, ni verdadero Filósofo.

[43] Por otro camino yerran otros, y los precipita su imaginacion. Como todos sentimos, é imaginamos las cosas en la niñez, y entonces no razonamos, hacemos un hábito de imaginar de tal suerte, que despues quando exercitamos la razon nos vemos obligados á imaginar los objetos sobre que razonamos, y no podemos percibir la cosa si no formamos imagen sensible de ella en la imaginacion. Esta es la razon por que con solo el estudio teórico hacemos pocos progresos en las Ciencias prácticas, porque la sola teórica no ofrece nociones tan sensibles de las cosas como la práctica, que las vuelve mas perceptibles; sucede por esto, que algunos niegan todo aquello que no pueden imaginar. CALVINO nunca pudo comprehender con su imaginacion, que el Cuerpo de Jesu-Christo pudiera estar en la Eucaristía y en el Cielo á un mismo tiempo, porque la imaginacion no puede percibir á un cuerpo en dos lugares distintos á un tiempo; de aquí concluyó, que la presencia del Cuerpo de Jesu-Christo en la Eucaristía no era real y verdadera, sino mística. Erró torpemente este Heresiarca, así en esto, como en muchas otras cosas, por la fuerza de su imaginacion, y por dar á la imaginativa mayor extension de lo que le corresponde. No puede la imaginacion concebir á un cuerpo en dos lugares distintos á un mismo tiempo, porque el entendimiento entonces junta la representacion de aquel cuerpo con la del lugar; y como las imágenes de los lugares son distintas, hace distintas las del cuerpo, ó no sabe hacer á esta una sola. En este asunto erró tambien JUAN CLERICO[a], y muchos Lógicos entre los modernos. Pero para desengañarse no es menester mas que ver lo que toca á la imaginacion y ver lo que pertenece á la razon. Esta dicta, que Dios puede infinitamente mas de lo que podemos los hombres imaginar, y que por consiguiente aunque la imaginacion no comprehenda una cosa, debemos creerla si la Fe divina la enseña. Estos sectarios admiten por ciertas muchas cosas, que no puede alcanzar su imaginacion. La eternidad no la podemos imaginar, y la tenemos por cierta. Tampoco podemos imaginar al infinito, y no obstante le tenemos por exîstente. ¿Por qué, pues, se ha de dar tanto valor á la imaginacion en unas cosas, y no en otras? Yo creo que es, porque estos tales de puro imaginar no hacen otro exercicio que el de esta potencia, y á ella temerariamente sujetan la razon, el juicio, y aun el soberano, é infalible dictamen de la Iglesia.

[Nota a: Cleric. Pneumatol. cap. 8. sect. 3.]