[108] El que sepa los motivos de la contienda entre S. Gerónimo y Vigilancio, y lea la Disertacion de Clerico, verá que este crítico moderno no entra en ella, ni pone argumentos para probar que Vigilancio tuviese razon, y no S. Gerónimo: lo que hace es entresacar las palabras ardientes Con que el Santo Doctor, zelosísimo por la doctrina de la Iglesia, rechazaba los errores de Vigilancio, y interpretar estas palabras maliciosamente, como que tiraban á volver odioso á Vigilancio. Si Clerico pudiera tener argumentos sólidos para mostrar insuficiencia y poca solidez en los argumentos de S. Gerónimo, tuviera mas disculpa de interpretar entonces las expresiones fuertes á deseo de oprimir al contrario, haciéndole odioso; pero sí Clerico esto no lo ha hecho ni lo pudo hacer, ¿no es claro que son artes suyas para desautorizar al Santo Doctor todo quanto dice contra él? No solo con S. Gerónimo hizo esto, sino tambien con S. AGUSTIN, á quien impugnó disfrazándose con el nombre de PHEREPONO, y hablando de este santísimo y sapientísimo Doctor, y de su alto y profundo saber, como pudiera hablar de un niño que va á la Escuela. Quando la obra de MURATORI de Ingeniorum moderatione in Religionis negotio, que hemos citado otras veces, no tuviese otro mérito, que haberse escrito de propósito para vindicar á S. Agustin de las calumnias y falsedades con que le trata el fingido PHEREPONO, era digna con eso solo de que la leyesen todos los eruditos. Clerico no era Teólogo: todo su estudio le puso en la Filosofía, porque como herege Sociniano decia, que no ha de haber otra Teología que la que dicta la razon, que es el error dominante de estos sectarios; y como defendía los mismos errores de Vigilancio, por favorecerse á sí mismo, con capa de Vigilancio maltrató á S. Gerónimo. Estas artes de los sectarios no son nuevas: son tan antiguas como sus errores, y se hallan bien descubiertas y explicadas en el erudito libro: el Soldado Católico de FR. GERÓNIMO GRACIAN.

[109] En segundo lugar puede colocarse aquel sofisma, que llamó Aristóteles peticion de principio, y se comete quando se trae por prueba lo mismo que se disputa. Ya se ve que la prueba de una cosa debe ser mas clara que la misma cosa; con que es contra la buena razon intentar persuadir un asunto, aprovechándose del asunto mismo para probarlo. Los círculos viciosos se reducen á este sofisma de peticion de principio; como si uno dixera, que Dios existe porque hay una causa que lo gobierna todo con providencia, y añadiese, que hay una causa que gobierna las cosas con providencia, porque hay Dios, este cometería sofisma de peticion de principio y círculo vicioso. A la misma especie de sofisma pueden reducirse todos los argumentos que prueban una cosa obscura por otra obscurísima.

[110] El Autor del Arte de pensar en la explicacion de este sofisma dice: que GALILEO culpa á Aristóteles con razon por haber caído en esta falacia, queriendo probar que la tierra está en el centro del mundo con este argumento: las cosas pesadas van al centro del mundo, y las ligeras se apartan: luego el centro de la tierra es el mismo que el centro del mundo[a]. La peticion de principio consiste en que, concediendo estos Autores que las cosas pesadas caen al centro de la tierra, no podia Aristóteles saber que caen al centro del mundo, sino suponiendo que el centro del mundo es el de la tierra, y esto es la qüestion. Mas en Aristóteles no hay tal argumento, sino en sus Comentadores. Queriendo probar Aristóteles, que hay un medio, ó centro del mundo, y que á él van las cosas pesadas, y de él se apartan las ligeras, usa de varios argumentos sacados de la constitucion del universo: de la situacion de los astros, y á estos añade los movimientos de los cuerpos graves y leves, como que unos se acercan, y otros se apartan de aquel centro, añadiendo que los cuerpos graves van al centro de la tierra por accidente, porque coincide este centro con el del universo, al qual caminan por su propia naturaleza. Tratando en otra parte de la gravedad y levedad de los cuerpos, prueba el medio, ó centro que hemos dicho, y despues pone estas palabras: Si es que caen al medio de la tierra, ó del universo, siendo uno mismo el de los dos, pide otra averiguacion[c]. Todavía extendió mas esta duda en el libro II. de Coelo, donde trata lo mismo; y por estos lugares se echa de ver, que no intentó probar Aristóteles que los cuerpos graves caían al centro del mundo, porque cayesen al centro de la tierra, sino por otros argumentos, con lo qual no cometia peticion de principio. ANTONIO VERNEI, sin hacer aquí otra cosa que copiar las palabras del Arte de pensar, culpa á Aristóteles del mismo modo, y con los mismos fundamentos. Así lo hace este Escritor muchas veces sin consultar los originales[d].

[Nota a: Arte de penser 3. part. chap. 19. pág. 359.]

[Nota b: Arist. lib. 2. de Coelo, cap. 14.]

[Nota c: Arist. lib. 4. de Coelo, cap. 4.]

[Nota d: Vernei de Re logica, lib. 5. cap. 8. pág. 222.]

[111] En tercer lugar coloco yo los sofismas, en que se dá por causa de una cosa lo que no es causa, y en general se cometen de dos maneras. Unas veces por ignorancia de las verdaderas causas de las cosas, porque se presentan muchos efectos y las causas estan ocultas, y el entendimiento lo atribuye á las veces á lo qué se le antoja. En mis escritos de medicina he mostrado que este sofisma se comete freqüentemente en las anatomías de los cadáveres, quando estas se hacen para exâminar las causas de la muerte. Las mas veces viene esta por una causa de suma sutileza y actividad, la qual vuela con la vida. Entonces solo se ven en los cadáveres el destrozo y ruina que aquella causa ha producido, induciendo la muerte: por donde lo que con tales anatomías se descubre por lo comun son los efectos, no las causas de la extincion. Esto lo confiesan llanamente los Profesores Médicos de buenas luces. Engaños de esta clase en que se toman los efectos por causas de las cosas son comunísimos en la Física, porque los efectos se ven, las causas suelen estar ocultas, y los hombres se paran facilmente en lo que se presenta á sus sentidos, y con trabajo se detienen en lo que conviene á la razon. En la política y en el trato civil se comete este sofisma todos los dias, dándose por causas de los sucesos, las que distan mucho de serlo, fingiéndoselas, cada qual á su albedrio. Quando dixo VIRGILIO, que es feliz el que puede discernir las causas de las cosas, no habló solo de las físicas, sino tambien de las civiles, morales, &c.[a]

[Nota a: Felix qui potuit rerum cognoscere causas. Virg. Georg. lib. 2. v. 450.]

[112] Otras veces se comete este sofisma por soberbia y precipitacion, porque muy raras veces quieren los hombres confesar que ignoran una cosa, y esto los precipita á señalar ciertas causas de algunos efectos antes de exâminarlas, y tal vez sin advertencia ninguna. En el trato civil cada dia se comete este sofisma, y ocasiona mil sospechas y riñas, porque dan unos por causa de lo que observan en otros, aquello que no lo es, y está muy distante de serlo. De ordinario no se detienen los hombres en averiguar la cosa por todas sus partes, ni todos tienen el ingenio necesario para conseguirlo; y como pocos aman el trabajo, y cuesta exâminar de raiz las cosas, por eso luego se precipitan, y dicen, que la palabrilla que fulano ha dicho, ú la accion que citano ha hecho, quieren decir esto, ú estotro, lo qual ni tan solamente imaginaron aquellos, de lo que se siguen mil vanas sospechas.