[113] A esta especie de sofisma se reducen las cosas maravillosas, que los Astrólogos atribuyen á los Astros. Yo no soy de aquellos que les niegan toda influencia, antes por el contrario creo que tienen algun poder sobre los elementos, y que á lo menos de esta manera pueden influir en nuestros cuerpos; por donde no puedo conformarme con la universalidad con que el P. FEYJOÓ, siguiendo á GASENDO, desecha toda la fuerza de los Astros sobre los hombres. En la Medicina cada dia tenemos motivos de conocer esta fuerza en tantas y tan varias epidemias, como se observan en varios años; y por eso en mis libros Médicos la he procurado establecer, como que su conocimiento es importantísimo para curar las enfermedades. El célebre Ingles MEAD ha compuesto un tratado de imperio Solis & Lunae, donde convence este asunto con admirables pruebas. Mas aunque esto sea así, creo que se han excedido los Astrólogos, extendiendo demasiado la fuerza de los Astros, y sacando de ella predicciones muchas veces arbitrarias. Entiendo que en esto es menester observar el Ne quid nimis de TERENCIO.
[114] A esta especie de sofisma puede tambien reducirse el comun modo con que el vulgo señala las causas de algunos efectos; es á saber: Esto ha venido despues destotro, pues esto es la causa de aquello. En los juicios que se hacen sobre las curaciones de grandes achaques, se cometen infinitos sofismas, atribuyéndolas á causas que no han tenido conexîon, ni dependencia ninguna con el efecto. Se ha perdido una batalla, el General tiene la culpa, es sofisma de esta especie, porque pueden concurrir otras mil cosas, que pueden ser causa de haberse perdido la batalla, aunque el General haya aplicado de su parte quanto pudiera conducir para ganarla. Del mismo modo se pierde un Discípulo, que estaba á cargo de tal Maestro, y luego dicen: El Maestro no ha cuidado, y él es la causa de la perdicion del Discípulo. Muchas veces esto es sofisma, porque aunque el Maestro haya puesto por su parte todo el cuidado, y aplicacion necesaria para el buen gobierno del Discípulo, puede la mala inclinacion de este, ó las malas compañías, ú otras cosas, que á veces los Maestros no pueden estorbar, haberle precipitado. En fin este sofisma se halla algunas veces en los Predicadores, quando dan por causa de un suceso una cosa que ellos se fingen á su albedrio[a]. Por exemplo: Pregunta un Orador, por qué la zarza de Moyses ardia, y no se consumia? Y despues de varias razones dice, que la causa es por … y señala por causa, no lo que es, sino lo que él piensa. De este modo se atribuyen algunos efectos á determinadas causas, y no hay otro motivo para hacerlo, que el capricho del que lo hace. Dixe que señala por causa, no lo que es, sino lo que él piensa, porque la causa de semejantes efectos, en el modo que algunas veces la señala el Orador, es oculta, y la Iglesia no la ha declarado, ni los SS. Padres la han propuesto, sino que el Orador se la finge, y acomoda como le parece; y por esta especie de sofisma señala causas arbitrarias á los sucesos referidos en las sagradas Escrituras, y no los puede persuadir á los hombres de juicio, porque le faltan pruebas sólidas con que poderlas fundar. El P. VIEYRA ya conoció esto, y reprehendió eficazmente á los Predicadores que hacen decir á las sagradas Escrituras lo que ellos se imaginan, y tal vez fingen; y aun prueba con argumentos concluyentes, que en esto cada dia faltan á su verdadero instituto. Encargo mucho que se lea sobre esto un Sermon de la Sexâgesima, donde, ya desengañado, trató de desterrar del Púlpito los vanos conceptos é interpretaciones arbitrarias de las sagradas Letras. En la Carta Pastoral que el Obispo de Barcelona D. JOSEPH CLIMENT ha puesto al principio de la version castellana de la Retórica del P.Fr. LUIS DE GRANADA, se impugnan estos y otros semejantes estilos de los Oradores Christianos, con mucha eficacia y con gran conocimiento de la verdadera eloqüencia del Púlpito.
[Nota a: Sola scripturarum ars est, quam sibi passim omnes vendicant, & cùm aures populi, sermone composito mulserint; haec legem Dei putant, nec scire dignantur quid Prophetae, quid Apostoli senserint, sed ad sensum suum incongrua aptant testimonia: quasi grande sit, & non vitiosissimum dicendi genus depravare sententias, & ad voluntatem suam scripturam trahere repugnantem. Hieron. in Prolog. Galeat.]
[115] Los Gentiles usaron de este sofisma para calumniar la Religion de Jesu-Christo en sus primeros principios, y decian: Quando la Religion Christiana ha empezado á esparcirse, muchas calamidades han oprimido al Imperio Romano: luego la Religion Christiana ha sido la causa de ellas. No puede haber sofisma mas falaz, porque siendo clarísimas las causas de la decadencia del Imperio de Roma, y no habiéndolas disimulado algunos de sus historiadores, era necedad buscar por causa de aquellas calamidades á la Religion Christiana. Digno es de leerse sobre esto TERTULIANO en su Apología, cuya obra ya hemos dicho es merecedora de alabanza; y es bien sabido, que S. AGUSTIN escribió los libros de la Ciudad de Dios, con el ánimo de rechazar semejantes sofisterías de los Gentiles.
[116] En quarto lugar puede colocarse el sofisma con que se pronuncia de las cosas absolutamente, debiéndose hacer con ciertas limitaciones; y cometemos este sofisma en aquel modo de razonar, con que concluimos que una cosa es de cierta manera que nosotros nos imaginamos, pudiendo ser de muy distintos modos: llámase en las Escuelas á dicto simplicitèr ad dictum secundum quid. Caen en este sofisma con mucha facilidad los semisabios, ó los sabios aparentes: porque de ordinario suelen estos estar muy satisfechos con su ciencia, y segun ella juzgan de todas las cosas sin dudar de ninguna. Propónese á uno de estos tales averiguar, por exemplo, de qué modo se hace la lluvia, ó de qué manera se mueve un Cometa, ú otra qualquiera semejante duda, y de repente resuelve que es de esta manera y que no puede ser de otra, y es porque él no alcanza otro modo de ser en aquellas cosas, aunque en la realidad puedan hacerse de diversas maneras. Tambien cometen este sofisma los que hacen juicio de las cosas que suceden en Lugares apartados, ó en Lugares donde no tienen comunicacion, aunque esten cercanos, y para juzgar no tienen otros fundamentos que muy pocas noticias de los hechos sobre que juzgan, ó no saben ni alcanzan sino algunas razones del hecho; pudiendo haberse gobernado los que le executan por otras distintas. Por eso cada dia vemos muchos que se quejan de los Jueces que han determinado esto, ú estotro, sin numerar perfectamente los motivos que ellos se propusieron: y no faltan políticos sofistas que con ligeras noticias quieren juzgar de los negocios mas secretos del Gobierno, señalando por razones de los acontecimientos las que tal vez no las imaginaron los que gobiernan.
[117] Los malos Críticos caen freqüentemente en este sofisma quando explican el sentido de algun Autor de la antigüedad, y cada uno quiere que la mente del Autor sea la que á él se le antoja, porque no alcanza que pudo haber sido muy distinta. Este sofisma tiene atrasada la Medicina en su parte Farmacéutica, porque se tienen por virtudes de los remedios las que no lo son: toda Medicina ha de graduarse de tal, ó tal virtud con relacion al cuerpo humano: con que pronunciando los Botánicos y Farmacéuticos absolutamente, como suelen hacerlo, salen falaces sus aseveraciones. Algunos reducen á esta especie de sofisma la induccion defectuosa. Llámase argumento de induccion aquel con que de muchos particulares se saca una conclusion universal. Por exemplo: Los hombres de la Europa hablan, tambien los de Asia, asimismo los del Africa, como tambien los de la América: luego todos los hombres del mundo hablan. Se hace defectuosa la induccion quando no comprehende todos los miembros; y los hombres suelen sacar conclusiones universales antes de haber exâminado perfectamente todos los particulares, cuyo defecto cometen los que se apresuran en juzgar de las cosas difíciles. Mas todo lo que toca á las inducciones defectuosas se entiende muy bien con lo que hemos dicho, tratando del raciocinio.
[118] Este sofisma domina en los principales escritos de Mr. ROSEAUX: mira las cosas solo por un lado, y sin contar con los demas habla del todo por lo que se ve en una sola parte. En las cosas humanas nada hay que sea enteramente perfecto: aun en las mas bien fundadas se mezclan defectos, é imperfecciones. Lo que hace Roseaux es tomar la parte defectuosa para sacar por ella el todo imperfecto, ó despreciable. Quando trata de la desigualdad de los hombres pinta al hombre por lo sensitivo y animal, faltando poco para hacerle una bestia: entonces no se mira la racional, porque esto estorbaría la prueba. Quando se ha de probar la religion natural, el hombre todo es razon, no hay cosa que no se alcance por ella: la Filosofía es el fundamento de todo: lo brutal, lo sensitivo, y lo flaco no tiene aquí lugar, porque esto no le hace, antes se opone á su designio. Si se propone el entusiasmo de que las Ciencias son perjudiciales á las costumbres, se habla solo de los abusos que se mezclan en ellas: el cultivo del entendimiento, su influencia en la voluntad, la perfeccion del juicio, el conocimiento del hombre para dominar sus pasiones, y otras mil cosas que el estudio bien ordenado de las Artes científicas acarrea, se dexan porque estorban la prueba del entusiasmo. Lo mismo sucede con las alabanzas de los Cómicos, y con los vituperios de las Imprentas; pues en todas estas cosas para singularizarse toma solo la parte flaca, omite el principal punto, y así por un sofisma de imperfecta enumeracion engaña á los falsos sabios. ¿Quién duda que quando atribuye á las letras la decadencia de los Imperios y el aumento del luxo, comete el sofisma non causae, ut causae? Así discurre casi siempre un hombre que afecta ser Filósofo á la manera de los Griegos, y lo ha logrado, porque en la religion, viages, escritos, y doctrina es un retrato de ellos, ó por decirlo mejor, un compendio de sus extravagancias y desvíos.
[119] Síguese el sofisma que llaman en las Escuelas falacia de accidente, y se comete quando se atribuye á una cosa absolutamente y sin restriccion alguna, aquello que solo le conviene por accidente. En la Medicina se comete este sofisma con freqüencia, porque acontece, que despues de un medicamento muy saludable, se empeora el enfermo, y muchos ya aborrecen aquel remedio. Por exemplo: El láudano es medicamento utilísimo y muy seguro quando le propina un Médico juicioso; no obstante se da muchas veces sin fruto, y en alguna ocasion despues de haberle tomado se agrava la enfermedad. No hay que dudar que el agravarse el mal nace de otras causas que hay en el mismo que adolece, y sin embargo se atribuye al láudano; de suerte, que se le atribuye absolutamente lo que solo por accidente ha sucedido, porque ha sido accidental en aquel enfermo juntarse el aumento del mal con la medicina. Por este modo de sofisma se desacreditan la kina, los eméticos, las sangrias, y otros remedios de suyo saludables y utilísimos quando se manejan por Médicos sabios, que tienen por guia á la naturaleza; y que solo por accidente ha acontecido empeorarse los enfermos despues de su legítimo y prudente uso. El que mire con atencion lo que han escrito contra la Medicina algunos Críticos, así extraños, como Españoles, conocerá que por la mayor parte es amontonamiento de razones sofisticas, pues se desprecia la Medicina en general y absolutamente por solos los defectos, ó ignorancia de sus Profesores, lo qual le es accidental.
[120] Del mismo sofisma usan los que acusan toda una Religion por solo el defecto de algun individuo de ella; y lo mismo sucede á los que desprecian la Filosofía y la Crítica, porque las han cultivado algunos Hereges. Ya se ve que es accidental á la Filosofía que los que la profesan, sean de esta, ú otra Religion, y apenas se hallará cosa ninguna, que discurriendo de esta manera no se halle defectuosa. ¿Quién duda que hay algunos abusos en la disciplina Eclesiástica? ¿Se dirá por eso, que ha de exterminarse la antigua disciplina de la Iglesia? Es cierto que la vana credulidad introduce muchos milagros falsos. ¿Se dirá por eso, que ha de apartarse de los fieles la creencia de los verdaderos? Yo creo que algunos Hereges han perseguido á la Iglesia Católica con sofismas de esta especie. Y de este modo razonan en asuntos distintos de la Religion algunos ingenios, que solo alaban lo que les complace[a].
[Nota a: Vitiosum est artem, aut scientiam, aut studium quidpiam
vituperare propter eorum vitia, qui in eo studio sunt, veluti qui
Rhetoricam vituperant propter alicujus Oratoris vituperandam vitam.
Aut. Rhet. ad Heren. lib. 2. cap. 27.]