SOPA DE ZANAHORIAS.

Córtense éstas en tiras largas y delgadas; escáldense y pónganse en caldo; cuando estén cocidas échense en la sopera, en la que se habrá ya remojado el pan, y sírvase en seguida. Esta sopa es alimenticia, sana, refrescante y de fácil digestion.

SOPA DE NABOS.

Preparados los nabos, como las zanahorias de la precedente regla, se rehogan con manteca y se echan en la sopera sobre el pan remojado. Esta sopa desarrolla gases en los intestinos, pero es de fácil digestion y conviene principalmente para las personas sanas.

SOPA DE CEBOLLA.

Se mondan cebollas, sacándoles la corona y la cola, y despues de cortadas se frien con manteca, hasta que estén muy doradas; se añade agua suficiente, sal y pimienta, se dejan hervir por diez minutos y se vierten sobre el pan.

SOPA DE CEBOLLA CON LECHE.

Se prepara y rehoga la cebolla como para la precedente sopa, y cuando haya tomado color la cebolla, se añade la leche y un poco de sal; se hierve por un cuarto de hora y se echa sobre las rebanadas de pan.

SOPA DE CALABAZA CON LECHE.

Se toma un trozo de calabaza, al que se le ha quitado la corteza y las pepitas; se corta en pedacitos y se pone al fuego en una cacerola con agua; cuando esté deshecha como mermelada y que se haya consumido el agua, se echa un poco de manteca, sal y pimienta, dejándolo cocer un poco. Se hace hervir leche con azúcar; se echa luégo sobre la calabaza; se ponen rebanadas de pan en una fuente, se mojan con parte del caldo de la calabaza, y cubriéndola, póngase al rescoldo por un cuarto de hora, cuidando no hierva, y al momento de servirla se acaba de verter el resto del caldo bien caliente.