Al oir estas palabras se impresionó mucho el califa, creyéndose causante de la separación de los dos jóvenes. Y sorprendiéndole la facilidad con que Alí-Nur le regalaba aquella maravilla, le dijo: «Explícate, ¡oh joven! y no temas confesármelo todo, pues tengo tanta edad que podría ser tu padre: ¿temes ser detenido y castigado por haber robado acaso á esa joven, ó piensas cedérmela por tus deudas?» Entonces le contestó Alí-Nur: «¡Por Alah, oh pescador! á esta esclava y á mí nos ha ocurrido una aventura tan asombrosa, y somos víctimas de desdichas tan extraordinarias, que si se escribieran con una aguja en el ángulo interior del ojo, servirían de lección á quien las leyera con respeto.» Y el califa dijo: «Apresúrate á contarnos detalladamente tu historia, pues acaso esto sea para ti causa de alivio y hasta de socorro, ya que el consuelo y el auxilio de Alah siempre están cercanos.» Entonces Alí-Nur dijo: «¡Oh pescador! ¿Cómo quieres que te lo relate, en verso ó en prosa?» Á lo cual respondió el califa: «La prosa es un bordado de sederías y los versos hilos de perlas.» Entonces dijo Alí-Nur: «He aquí por lo pronto el hilo de perlas.» Y entornando los ojos, bajó la frente é improvisó estas estrofas:

¡Oh amigo mío! ¡El reposo ha huído de mi lecho! ¡Al verme tan alejado del país en que nací, me destroza el alma la amargura!

¡Sabe que tuve un padre á quien amaba, y que fué para mí el más cariñoso de los padres! ¡Ya no está junto á mí, pues la tumba le sirve de lecho!

¡Desde entonces, todas las desventuras y todas las aflicciones han caído sobre mí de tal modo, que mis entrañas están destrozadas y mi corazón hecho trizas!

¡Mi padre eligió para mí una hermosa entre las hermosas, una joven esbelta como un tallo nuevo, esbelta y ondulante como una rama que cimbrea el viento!

¡La amé apasionadamente, quemé por ella toda la herencia de mi padre, y hasta tal punto la quise, que hube de preferirla al más querido de mis rápidos corceles!

¡Pero un día me vi falto de todo y tuve que emprender el camino del mercado, á pesar de temer con toda mi alma el dolor de la separación!

¡El pregonero la subastó en el zoco; y de pronto, un viejo libertino pujó para apoderarse de ella!

¡Al ver aquel viejo innoble, me enfurecí, cogí de la mano á mi esclava y quise llevármela del mercado!

¡Pero el viejo libertino se creía ya á punto de saciar su concupiscencia; el maldito viejo de corazón lleno de fuego infernal!