Historia de Kamaralzamán y la princesa Budur, la luna más bella entre todas las lunas

CUANDO LLEGÓ
LA 170.ª NOCHE

La pequeña Doniazada, que ya no podía resistir más su impaciencia, se levantó de la alfombra en que estaba acurrucada, y dijo á Schahrazada: «¡Oh hermana mía, te ruego que nos cuentes la historia prometida, cuyo título solo ya me estremece de placer y emoción!»

Y Schahrazada sonrió á su hermana, y le dijo: «Aguardo, para empezar, la venia del rey.»

Entonces el rey Schahriar, que aquella noche se había dado prisa á hacer su cosa con Schahrazada, por el mucho ardor con que deseaba la tal historia, dijo:

«¡Oh Schahrazada, cuando quieras puedes empezar la historia mágica que, según tu promesa, me ha de gustar tanto!»

Y al punto Schahrazada contó la historia siguiente: