«Sabe ¡oh gloriosa Maimuna! que vengo en este momento del fondo de un interior lejano, de los extremos de la China, país en que reina el Gran Ghayur, señor de El-Buhur y de El-Kussur, en donde se yerguen en derredor numerosas torres y se encuentra su corte, sus mujeres con sus adornos y sus guardias en las encrucijadas y en todo el contorno. ¡Y allí han visto mis ojos la cosa más hermosa de todos mis viajes y mis jiras, su hija única, El-Sett Budur!
»Y como le es imposible á mi lengua, aun exponiéndose á criar pelo, el pintarte la belleza de esa princesa, me contentaré con enumerarte sencillamente sus cualidades de un modo aproximado. Escucha, pues, ¡oh Maimuna!
»Te hablaré de su cabellera. Luego te describiré su rostro. Luego sus mejillas, sus labios, su saliva, su lengua, su garganta, sus pechos, su vientre, sus caderas, sus nalgas, su centro, sus muslos, y por fin sus pies, ¡oh Maimuna!
»¡Bismilah!
»¡Oh su cabellera, señora mía! ¡Es tan oscura, que resulta más negra que la separación de los amigos! ¡Y cuando se reparte en tres trenzas que descienden hasta sus pies, creo ver tres noches á un tiempo!
»¡Y su rostro! ¡Es tan blanco como el día en que se encuentran los amigos! ¡Si lo miro en el momento de brillar la luna llena, veo dos lunas á la vez!
»¡Sus mejillas están formadas por una anémona dividida en dos corolas; sus pómulos parecen la misma púrpura de los vinos, y su nariz es más recta y más fina que una hoja de acero escogido!
»¡Sus labios son ágata coloreada y coral; su lengua—cuando la mueve—segrega la elocuencia; y su saliva es más deseable que el zumo de las uvas; apaga la sed más abrasadora! ¡Tal es su boca!
»¡Pero su seno! ¡Bendito sea el Creador! ¡Es una seducción viviente! ¡Sostiene dos pechos gemelos del marfil más puro, redondos, y que caben en los cinco dedos de la mano!
»¡Su vientre tiene hoyuelos llenos de sombra y colocados con tanta armonía como los caracteres árabes en el sello de un escriba copto de Egipto! ¡Y este vientre da nacimiento á una cintura elástica ¡ya Alah! y formada!... Pero ¡y sus nalgas!