PERO CUANDO LLEGÓ
LA 200.ª NOCHE
Ella dijo:
...llegó hasta el pórtico del palacio, y ante la muchedumbre hacinada en la plaza y los guardias y porteros, clamó en alta voz:
¡Soy el astrólogo ilustre, el mágico digno de memoria!
¡Soy la cuerda que levanta los velos más espesos y la llave que abre armarios y cajones!
¡Soy la pluma que traza caracteres en los amuletos y en los libros de hechicería!
¡Soy la mano que extiende la arena adivinatoria y extrae la curación del fondo de los tinteros!
¡Soy el que da sus virtudes á los talismanes y por medio de la palabra alcanza todas las victorias!
¡Desvío hacia los emuntorios todas las enfermedades; no utilizo inflamatorios, ni vomitorios, ni estornudatorios, ni infusorios, ni vejigatorios!