La vieja se llevó, pues, á Feliz-Bella, y la guió directamente á un pabellón aislado del jardín de palacio; allí la dejó sola un momento, y corrió á comunicar su llegada al gobernador, que fué en seguida al pabellón...

En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

PERO CUANDO LLEGÓ
LA 241.ª NOCHE

Ella dijo:

...al gobernador, que fué en seguida al pabellón, y en el umbral quedóse como deslumbrado por tal belleza.

Cuando Feliz-Bella vió entrar á aquel hombre desconocido, se apresuró á velarse la cara, rompió en sollozos, y buscó con la mirada un sitio por donde poder huir; pero fué en vano.

Entonces, como la vieja no parecía, Feliz-Bella ya no dudó de la traición de la maldita, y se acordó de ciertas palabras que su fiel portero le había dicho respecto á los ojos llenos de artificios de aquella mujer.

En cuanto al gobernador, seguro de que Feliz-Bella era la misma que tenía delante, volvió á salir, cerrando la puerta, y fué á dar rápidamente algunas órdenes; escribió una carta al califa Abd El-Malek ben-Meruán, y confió la carta y la joven al jefe de sus guardias, mandándole que emprendiera en seguida el camino de Damasco.