Cuando el padre y la madre de Grano-de-Belleza vieron cuán admirado y mimado era su hijo, temieron al mal de ojo, y resolvieron sustraerle á tan maligno influjo. Y con tal fin, en vez de hacer como otros padres, que dejan que las moscas y la suciedad cubran la cara de sus hijos, para que parezcan menos guapos y no atraigan al mal de ojo, los padres de Grano-de-Belleza encerraron al niño en un subterráneo situado debajo de la casa y le criaron allí, lejos de todas las miradas. Y Grano-de-Belleza crióse de aquel modo ignorado de todos, pero rodeado de los cuidados incesantes de esclavos y eunucos. Y cuando fué mayor le dieron maestros instruidísimos, que le enseñaron el Korán, las ciencias y escribir bien. Y llegó á ser tan sabio como hermoso y bien formado. Y sus padres resolvieron no sacarle del subterráneo hasta que las barbas le crecieran tanto que le arrastraran...

En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

PERO CUANDO LLEGÓ
LA 253.ª NOCHE

Ella dijo:

...hasta que las barbas le crecieran tanto que le arrastraran.

Y cierto día, un esclavo que llevaba á Grano-de-Belleza unas fuentes con manjares no se acordó de cerrar al salir la puerta del subterráneo; y Grano-de-Belleza, al ver abierta aquella puerta, en la cual nunca se fijó, dado lo amplio que era el subterráneo aquel, lleno de tapices y cortinajes, se apresuró á salir y á subir al piso en que se encontraba su madre rodeada por diversas damas aristocráticas que habían ido á visitarla.

A la sazón, Grano-de-Belleza habíase convertido en un maravilloso y arrogante joven de catorce años, hermoso como un ángel, con las mejillas aterciopeladas como un fruto, y sus lunares á ambos lados de los labios, sin contar el que no se le veía.

De modo que cuando las damas vieron entrar de pronto á aquel hermoso joven, á quien no conocían, apresuráronse muy asustadas á taparse el rostro con los velos, y dijeron á la esposa de Schamseddin: «¡Por Alah! ¿No te avergüenzas de traer junto á nosotras á un extraño? ¿No sabes que el pudor es uno de los dogmas esenciales de la fe?»

Pero la madre de Grano-de-Belleza contestó: «¡Invocad el nombre de Alah, ¡oh invitadas mías! pues el que veis no es otro que mi hijo amado, fruto de mis entrañas, el hijo del síndico de los mercaderes del Cairo, el que ha sido criado por los pechos de nodrizas generosas y en brazos de hermosas esclavas, y en hombros de vírgenes escogidas, y en el pecho de las más puras y nobles! ¡Es el ojo de su madre y el orgullo de su padre! ¡Es Grano-de-Belleza! ¡Invocad el nombre de Alah, ¡oh mis convidadas!»