—¿Por qué?
—Yo le dije que venía por aquí muy a menudo.
—¿Es decir que está enfadado y se oculta?
—Sí, señor.
—¿Pero tú puedes hacerlo volver por aquí?
—Es muy probable...
—¡Oh, sí! Yo sé lo mucho que tú vales y puedes—le dije, haciéndola ruborizarse de placer.
—Pero, señor, no sólo es eso lo que lo aleja de Zenda. En el castillo tienen ahora mucho que hacer.
—Pero si el Duque no está de caza...
—No, señor; pero Juan tiene a su cargo el servicio interior.