—¿Mi primo Miguel? Yo le llamo siempre el duque de Estrelsau.

—Y Miguel cuando le hablas.

—Sí, por orden del Rey tu padre.

—Eso es. ¿Y ahora por orden mía?

—Si así me lo mandas.

—Desde luego. Conviene que todos nos mostremos muy amables con nuestro querido Miguel.

—¿Y supongo que también me ordenas recibir a sus amigos?

—¿Los seis?

—¿Tú también los llamas así?

—Por seguir la moda. Pero no te mando recibir más que a las personas a quienes tú quieras hacer esa honra.