En ellas deberán cultivar no sólo su maíz y demás necesario para el gasto de su familia, sino los frutos análogos al clima, y circunstancias del país.

4.o

Para estos cultivos, le suministrará el Alcalde mayor, herramienta, semillas, bueyes de arado y demás que necesiten; pero no podrá repartirles efecto alguno que les sea inútil, bajo la pena de perderlo.

5.o

De las habilitaciones que haga el Alcalde mayor en su provincia, formará dos notas individualizando los efectos y precios, que juradas y firmadas entregará una á las justicias naturales y otra al respectivo párroco, quienes firmándolas también las pasarán á la Junta de protección.

6.o

Llevará el Alcalde mayor un libro también jurado, donde anotará por menor los efectos que reparta, y los frutos que reciba en pago, con expresión de precios en unos y otros.

7.o

El cobro de dichas habilitaciones, lo hará el Alcalde mayor precisamente en frutos de cosecha propia del indio deudor, y no en otra especie, dejándole los sobrantes, si los tuviere, para su libre tráfico y contratación.