Y si se insta de nuevo: ¿porqué los jefes supremos no ponen este remedio, ya que en ellos no concurren las faltas insinuadas de poder, de voluntad, de valor y sabiduría? También se responde: no lo remedian, porque ignoran el verdadero origen del mal: lo buscan en los objetos de mayor magnitud, en los hechos de bulto, en las combinaciones más generales de la legislación: á estos puntos dirigen sus providencias, y todas caen en vago porque el mal no reside en ellos.

Los subalternos que informan y proyectan, contribuyen por su parte á perpetuar este descamino, por adulación, por orgullo, y por ignorancia. Se avergüenzan de contraerse á cosas pequeñas, de seguir el hilo y últimos resultados de una friolera, de calcular sobre partes mínimas, de dar el debido valor á las cosas obscuras: quieren informar en cosas grandes, proyectarlas lo mismo: así todos pierden el tiempo y los medios, pues el bien ó el mal de una provincia consiste elementalmente en la agregación de una infinidad de poquedades.

Es bien público y notorio que en estas cuatro provincias de la costa, á saber: Soconusco, Suchitepéquez, Escuintla y Sonsonate, el fruto del cacao se ha ido perdiendo progresiva y sensiblemente. Todavía existen monumentos de cuando los barcos del Perú y Panamá frecuentaban el puerto de Sonsonate, y extraían anualmente los diez y los doce mil zurrones. Como cuatro á cinco mil salían por tierra, en atajos para Oaxaca y otras partes de América y Europa, y otros tantos salían, en cabezas de indios, para el resto de este reino, y toda esta extracción en el día se halla reducida á cero.

El número de pueblos y vecinos ha decaído igualmente. Ahora setenta y seis años, por no hablar de más atras, tenía esta provincia de San Antonio treinta y tres pueblos, los veinte de ellos muy pujantes: ahora sólo tiene diez y seis, cinco de ellos regulares, y cinco pequeños y los seis restantes son puras ruinas.

Y supuesto que las leyes, el rey nuestro Señor, y la Real Audiencia, á nombre de S. M., mandan y ordenan en favor de los indios y de la agricultura cuanto se expresa en el rescripto, que se copia al fin de este cuaderno, se debe guardar y cumplir lo siguiente:

1o que no haya más cofradías que las que están fundadas con Real licencia, y aprobadas sus ordenanzas y estatutos por el Real y Supremo Consejo de las Indias.

2o Que no se repartan indios de servicio en los conventos, ni en las Casas Reales, ni indias molenderas, ni zacateros, ni leñateros, ni chajales, ni pescadores ni otro alguno, por ser esto contrario á la razón y justicia, pues S. M. los da por libres de cualquiera obligación que tengan, y en caso de servirse de los indios sea pagándoles su trabajo y ocupación sin apremiarles.

3o Que los indios tengan la misma libertad individual que los ladinos esto es lo que manda el Rescripto referido. Que tengan los indios las mismas pensiones que los ladinos en el Arancel de derechos parroquiales, esto es lo que se propone. La razón del Estado y la Justicia distributiva se interesan directamente en la primera parte. En la segunda se interesan también, con bastante fuerza, aunque de un modo menos inmediato y directo.

A esto se alegará que no tendrán los indios con que sufragar estos derechos. ¿Y cómo tienen para sufragar los exorbitantes desperdicios de una cofradía? Una molendera desnuda halla ochenta y un pesos para entrar de chajala, á pesar de que no puede trabajar á derechas en todo el año. Un indio atado á una precisa y absoluta necesidad, busca y encuentra los ciento y los doscientos pesos para servir una mayordamía; y no hallarán estando libres y trabajando, los diez ó los doce pesos que pueden caberles anualmente en este sistema, por el entierro de un hijo ó por el casamiento de una hija!

También se alegará que quitando las cofradías, servicios conventuales etc., ya los indios no irán á las iglesias. Para este caso, si llegase á suceder, sirven mucho las persuasiones del púlpito, y si esto no alcanza al remedio, seguramente lo conseguirán las providencias del Juez real. En diferentes provincias del Perú se pasa lista de los indios en la puerta de la iglesia cada día festivo, como se practica aquí con los indiezuelos de doctrinas. Parece no habría inconveniente en adoptar este mismo recurso.