CAPITULO TERCERO
Exposición analítica de los métodos empleados para mejorar la situación de los indios, y resultados que dieron[186]. La Sociedad Económica de Amigos del País. Las leyes de reforma relativas á tierras, censos, ejidos, bienes de comunidad y cofradías, con respicencia á los aborígenes de Guatemala

SUMARIO

España durante el reinado de Carlos III.—En 1795 se funda la Sociedad Económica de Amigos de Guatemala.—En 1797 se abre un concurso para premiar la mejor obra que demostrara la utilidad y ventaja de que los indios se calzaran y vistieran á la española.—Diez memorias fueron presentadas y discutidas.—Obtuvo el premio la de Fr. Matías Córdova y el accessit la del P. Fr. Antonio de San José Muro.—Juicio de dichas memorias.—En 1799 la Sociedad Económica abrió otro concurso en favor de la instrucción de los indios.—Fueron muy mal recibidos en España los esfuerzos que se hacían por los sabios de Guatemala para regenerar á los aborígenes.—Real Cédula de disolución de la Sociedad Económica.—Nota que el señor Villa Urrutia dirigió al Gobernador y Capitán General, Domás y Valle.—Escuelas de Artes y Oficios que para los indios se establecieron.—Memoria escrita por el Dr. García Redondo.—No pudieron dar benéficos resultados los esfuerzos en pro de los indios, á causa de las circunstancias de la época.—Decreto de 31 de Octubre de 1851, en favor de los indígenas.—Las leyes de reforma relativas á tierras, censos, ejidos, bienes de comunidad y cofradías, con respicencia á los aborígenes de Guatemala.


Sabido es que en España, durante el liberal reinado del ilustre Carlos III, no sólo se promovió el progreso de la Península, haciéndose esfuerzos para levantarla de la postración en que yacía, sino que en favor de las colonias se dictaron benéficas disposiciones. Se comenzaba á comprender cuánto influye el bienestar y la riqueza de los pueblos en la grandeza de las naciones; y se fundaban Sociedades Económicas, encargadas de alentar el desarrollo de los elementos materiales y de resolver las cuestiones prácticas de la administración pública.

En 1795 se creó para el reino de Guatemala una de esas instituciones, que fomentó siempre patrióticamente los intereses generales. El problema de mejorar la manera de ser de los indios, no pasó inadvertido á la Sociedad Económica de Amigos del País, que abrió un concurso publico, en Septiembre de 1797, ofreciendo una medalla de oro y el diploma de Socio de Mérito, al que escribiera la mejor memoria sobre el tema siguiente: "Demostrar con solidez y claridad las ventajas que resultarán al Estado de que todos los indios y ladinos de este reino se calcen y vistan á la española, y las utilidades físicas, morales y políticas, que experimentarán ellos mismos; proponiendo los medios más suaves, sencillos y practicables para reducirlos al uso de estas cosas, sin violencia, coacción ni mandato. Será preferido el que, en igualdad de circunstancias, manifieste mejor, por vía de ampliación, las mutuas ventajas que traerá al Estado y á los indios y ladinos el que se haga general el uso de cama y otros muebles domésticos de necesidad y comodidad y la mejora de habitaciones.

He aquí á la Sociedad Económica planteando, 96 años hace, bajo una forma nada pretensiosa, uno de los más importantes problemas sociales, en cuya resolución podían ocuparse entonces, y al que debieran consagrar hoy sus meditaciones los hombres pensadores del país. Tratábase, como se ve, nada menos que de proponer los medios de hacer entrar en la vida civil y participar de sus beneficios á la clase aborigen, y otra porción numerosa de la clase menos acomodada de la sociedad. Teníase en mira, seguramente, la asimilación de las razas heterogéneas que pueblan este país, y se buscaba la manera de impulsar el comercio, la industria y las artes, haciendo que contribuyese á este fin la inmensa mayoría de la población, que entonces como ahora bastándose á sí misma, llenaba con muy poco, las imitadas necesidades de una existencia miserable. Tan ilustrados y prudentes como patriotas, los autores de aquel proyecto comprendieron que la violencia y la presión producirían, aun en aquellos tiempos, resultados perjudiciales; tratándose de los indios, clase tan apegada á sus antiguos hábitos; y por eso exigieron que el plan para civilizarlos, hubiese de excluir precisamente toda idea de coacción y hasta de mandato. Buscábanse los medios morales é indirectos, como los más adecuados al fin que la Sociedad se proponía.